Cuando un neumático tiene mucho aire, ¿qué ocurre?
Cuando un neumático tiene demasiado aire, se agarra peor a la calzada.
Esto se debe a que un exceso de presión en el neumático disminuye la zona de contacto con el pavimento, lo que a su vez reduce la adherencia entre el neumático y la carretera.
Con menos superficie de contacto, el neumático tiene menos agarre y puede ser menos eficiente en la tracción y la frenada.
Esto puede hacer que el vehículo sea más propenso a derrapes y a perder el control, especialmente en condiciones de carretera resbaladiza o mojada.
Por lo tanto, es esencial mantener la presión de inflado adecuada en los neumáticos para garantizar una buena adherencia y un manejo seguro del vehículo.
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