Si se mantienen los neumáticos con la presión correcta, se consigue que...

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Mantener los neumáticos con la presión correcta hace que apoyen en el suelo con la superficie de contacto adecuada. Así se consigue la adherencia prevista por el fabricante y el coche responde mejor al frenar, girar y acelerar.

Si llevan poca presión, el neumático se deforma, pierde estabilidad y puede aumentar el riesgo de aquaplaning; si llevan demasiada, apoyan peor y pueden perder agarre, sobre todo en curvas y baches.

En ambos casos, la adherencia empeora.

  • Presión correcta = mejor agarre y control.
  • Presión incorrecta = peor frenada, peor dirección y más riesgo.
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