A medida que aumenta la velocidad, el autobús tiene que desplazar:
Cuando el autobús incrementa su velocidad, el aire que encuentra a su paso ofrece mayor resistencia.
Esto ocurre porque debe desplazar una mayor cantidad de aire en menos tiempo.
Cuanto más rápido se circula, más moléculas de aire chocan contra la superficie frontal del vehículo.
Ese incremento genera una resistencia aerodinámica que crece de forma exponencial con la velocidad.
Por ello, a altas velocidades el consumo de combustible aumenta significativamente.
La forma del vehículo influye: los diseños aerodinámicos reducen ese impacto.
El conductor debe tenerlo en cuenta para optimizar el rendimiento y la seguridad.
En conclusión, al aumentar la velocidad, el autobús desplaza más cantidad de aire.
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