¿A qué se debe la resistencia a la aceleración?
La resistencia a la aceleración se debe principalmente a la inercia de la masa del autobús.
Esta inercia es la tendencia de un cuerpo a mantener su estado de reposo o movimiento hasta que una fuerza lo modifique.
Cuanto mayor es la masa del vehículo, mayor es la fuerza necesaria para acelerar.
Por ello, los autobuses —vehículos pesados— requieren más potencia para ganar velocidad.
Esta resistencia influye directamente en el consumo de combustible y el rendimiento del motor.
No depende de la superficie de la calzada ni de la velocidad máxima del vehículo.
Una conducción progresiva reduce el esfuerzo mecánico y mejora la eficiencia energética.
En resumen, la masa del autobús es el factor clave que genera resistencia al acelerar.
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