Cada vez que se realiza un cambio durante la subida de una pendiente, existe un instante en el que el autobús pierde potencia. ¿En qué se traducen estas pérdidas de potencia?
Al cambiar de marcha en una subida, existe un instante en el que el motor deja de transmitir fuerza y el autobús pierde potencia.
Durante ese momento, la gravedad actúa con mayor efecto y el vehículo tiende a reducir su velocidad.
Cuanto más pronunciada sea la pendiente, mayor será esta pérdida momentánea.
No provoca una disminución de temperatura; la mecánica no se enfría por cambiar de marcha.
Tampoco genera un aumento de velocidad, ya que el motor queda momentáneamente “en vacío”.
Y no es un proceso sin consecuencias: afecta a la capacidad de mantener el ritmo en subida.
El conductor debe anticipar el punto de cambio para minimizar esta pérdida.
Regla práctica: cambio en pendiente → breve pérdida de fuerza → reducción de velocidad.
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