El motor actúa como freno:
El motor actúa como freno cuando el conductor deja de acelerar o selecciona una relación de marcha más corta, lo que aumenta la resistencia del motor al movimiento.
Al reducir la marcha, el motor tiene que trabajar más para mantener la velocidad, lo que genera una fuerza de fricción interna que disminuye la velocidad del vehículo.
Dejar de acelerar también provoca una desaceleración debido a la compresión interna del motor y la resistencia del aire.
Si se seleccionara una marcha más larga, el motor giraría a menor revoluciones y la resistencia disminuiría, lo que no favorecería el frenado.
Por tanto, el motor como freno solo es efectivo con marchas cortas o al soltar el acelerador en condiciones adecuadas.
Este tipo de frenado ayuda a reducir el desgaste de los frenos tradicionales.
Es una técnica útil, sobre todo en descensos o cuando se necesita controlar la velocidad sin hacer uso excesivo del freno.
Regla práctica: Motor como freno = menos aceleración + marcha más corta.
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