La sobrecarga de los ejes de un autobús:
La sobrecarga de los ejes aumenta la inercia del autobús y complica el control de la velocidad.
A mayor masa, más esfuerzo requieren los frenos y peor responde el vehículo en descensos largos.
No “mejora” ninguna pendiente: una mayor carga siempre incrementa el riesgo de sobrecalentamiento.
Tampoco estabiliza el centro de gravedad; al contrario, lo hace más difícil de gestionar en maniobras.
La conducción se vuelve menos precisa y más exigente para el sistema de frenado.
El autobús tarda más en reducir velocidad y se vuelve menos manejable.
Por ello, la sobrecarga perjudica directamente el control dinámico del vehículo.
Regla práctica: evitar sobrecargas para conservar estabilidad y capacidad de frenado.
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