Las fuerzas de adherencia que intervienen en un autobús en marcha resultan:
Las fuerzas de adherencia son las que permiten que el autobús mantenga el contacto firme con la calzada.
Resultan de la combinación de la fricción entre los neumáticos y el pavimento y de la atracción que genera la tracción del motor.
La fricción evita el deslizamiento, permitiendo acelerar, frenar o girar sin pérdida de control.
La atracción es la fuerza que impulsa el vehículo hacia adelante a través de las ruedas motrices.
Si la fricción disminuye (por lluvia, hielo o desgaste), también lo hace la adherencia.
Una correcta presión de neumáticos y un buen estado del pavimento son factores clave.
El equilibrio entre ambas fuerzas garantiza estabilidad y seguridad en la conducción.
Por tanto, la adherencia en marcha resulta de la fricción y de la atracción combinadas.
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