Para garantizar la suavidad en el frenado de un autobús, el primer requisito es:

El frenado suave comienza con la previsión, porque anticipar lo que ocurre en la vía permite dosificar la presión sobre el sistema de freno. Así se evita actuar de forma brusca, reduciendo movimientos incómodos y manteniendo el control del vehículo.

Una buena previsión también protege los pasajeros y disminuye el desgaste mecánico. Al calcular con tiempo la distancia necesaria, el conductor puede frenar de manera progresiva usando menos energía y manteniendo la estabilidad del autobús.

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