Por cada cambio de marcha realizado por el conductor de un autobús en una pendiente ascendente se pierde un determinado porcentaje de:
En una pendiente ascendente, cada cambio de marcha provoca una pérdida de velocidad momentánea.
Esto ocurre porque, al desembragar, se interrumpe la fuerza de tracción que impulsa el autobús.
Durante ese breve intervalo, la gravedad actúa en contra del movimiento.
Por tanto, cuanto más tiempo se tarde en cambiar, mayor será la pérdida de velocidad.
Una conducción eficiente requiere anticipar el cambio antes de que el motor pierda fuerza.
Elegir la marcha adecuada mantiene el par motor dentro de su zona óptima.
Reducir cambios innecesarios favorece la estabilidad y el rendimiento en subidas.
En resumen, cada cambio en pendiente implica una pérdida directa de velocidad.
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