Si observamos en el círculo de Kamm que la fuerza total equivale a la fuerza de frenado:
Si en el círculo de Kamm la fuerza total coincide por completo con la fuerza de frenado, el neumático usa toda su adherencia para frenar.
Al no quedar adherencia disponible para guiado lateral, la rueda ya no puede sostener la trayectoria.
En este punto, la fuerza longitudinal supera el límite de agarre y la rueda se bloquea.
Una rueda bloqueada desliza sobre el pavimento y deja de obedecer al volante.
Por tanto, no frena “perfectamente”, sino que pierde capacidad de control.
Tampoco es cierto que no se bloquee: ocurre justamente lo contrario.
Tampoco queda fuerza de guiado lateral suficiente, ya que el límite está agotado.
Regla práctica: frenada máxima = rueda bloqueada = sin guiado.
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