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13. La conducción en condiciones meteorológicas adversas

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1. La conducción con lluvia

Es recomendable que el conductor de la motocicleta se informe, antes de iniciar un viaje, de las condiciones atmosféricas y del estado de las carreteras por las que va a pasar.

Cuando se trata de lluvia, el conductor deberá protegerse convenientemente con la indumentaria oportuna, y para ellos utilizaremos el mono de agua.

Para conducir con lluvia de forma segura, utilizaremos por encima del traje de cuero un mono para la lluvia.

Las prendas de cuero, excepto cuando están bien engrasadas no son un buen repelente para la lluvia, y resultan pues desaconsejadas.

2. El mono de lluvia

A la hora de adquirir el mono de agua deberemos fijarnos en que todos los cierres y cremalleras tengan una doblez que los proteja, para que así sea totalmente impermeable.

Sobre todo será importante que tenga pechera interior con dos dobleces por encima, para que no pueda entrarnos el agua cuando estemos sentados sobre el vehículo.

Las mangas y perneras del mono deberán ser lo suficientemente anchas para que se pueda colocar de forma rápida y cómoda. Al mismo tiempo se deberán cerrar herméticamente, ser impermeables y no ondear al viento.

El mono debe ajustarse correctamente al cuello, y optaremos por ponernos un protector de cuello especialmente si la motocicleta no lleva protección.

Al disminuir la lluvia la visibilidad de los conductores de motocicleta por parte del resto de usuarios de la vía, deberemos elegir un mono de lluvia con colores llamativos y chillones.

3. Guantes y botas para la lluvia

La indumentaria de agua está formada por el mono de lluvia, los guantes y las botas. Éstos dos últimos deberán colocarse sobre los guantes y botas de cuero que utilicemos habitualmente.

Es recomendable que los guantes sean de goma o látex, mientras que las botas deberán ser impermeables y de caucho.

Deberán ser amplios, para ponerlos y quitarlos sin dificultad, y las perneras del mono se colocarán por encima de las botas de caucho. Si nos es difícil colocarnos éstas dos piezas pondremos en su interior polvos de talco.

Por lo que se refiere a los guantes, quedarán por debajo de las mangas, y es recomendable hacerles una doblez que impida la entrada de agua.

Cuando los guantes y botas que utilicemos habitualmente sean de material goretex no será necesario adquirir otros especiales para la lluvia.

4. El aquaplanning

El aquaplanning, es uno de los principales peligros con los que se puede encontrar un conductor de motocicleta, pese a que es menos frecuente en los vehículos de dos ruedas que en los turismos por ejemplo.

Pese a ser menos habitual, el aquaplanning en las motocicletas es más peligroso que en vehículos de cuatro ruedas, dado que se puede perder rápidamente la estabilidad y el control del vehículo, habiendo un peligro de caída muy grande.

Cuando observemos que existe riesgo de aquaplanning, el conductor de motocicleta deberá reducir su velocidad y sostener firmemente la dirección del vehículo.

5. La superfície de la calzada

La lluvia hace que la calzada sea más resbaladiza por lo que el peligro de derrapar en las curvas o al frenar, son mayores.

La calzada será especialmente peligrosa cuando está comenzando a llover, ya que el agua se mezcla con el polvo y suciedad del asfalto, creando así una película deslizante.

La calzada seguirá siendo peligrosa cuando haya dejado de llover, ya que no se secan de forma regular, secándose más lentamente las vías que discurren entre bosques y los pasos subterráneos.

Es por ello que éste tipo de vías exigen una atención mayor y una conducción más prudente.

Con la lluvia la adherencia al asfalto disminuye y las ruedas pueden bloquearse con facilidad.

Serán especialmente peligrosos con lluvia las tapas de alcantarillado, los pavimentos adoquinados, los pasos de peatones, los baches y las vías de ferrocarril y tranvía.

Cuando nos encontremos con éste tipo de superfícies reduciremos la velocidad de la motocicleta, trataremos de no inclinarnos demasiado en las curvas y atravesaremos la vía de la manera más perpendicular posible.

6. Las tormentas

Cuando conduciendo nos sorprenda una tormenta, corremos un peligro muy alto en nuestra motocicleta debido a que la motocicleta es en gran parte metálica, y nuestra posición se encuentra muy elevada en el asiento.

Es por eso que cuando nos encontremos con una deberemos buscar cobijo lo más lejos posible de ella.

7. Comportamiento con los frenos mojados

Cuando debido a la lluvia, los frenos de disco de la motocicleta se mojen estos tardarán un poco en actuar y perderán eficacia. También evitaremos pasar por charcos de agua para que no se mojen.

Para secar los frenos es recomendable frenar ligeramente de vez en cuando, siendo siempre conscientes de que los frenos no responderán de igual forma si están mojados que si están secos.

8. Conducción nocturna

Cuando conduzcamos nuestra motocicleta en horas nocturnas, debemos tomar las precauciones necesarias, dado que nuestro vehículo será menos visible para el resto de usuarios de la vía que en horas diurnas.

También deberemos estar más atentos a la vía, dado que nos será más difícil distinguir las señales verticales debido a la oscuridad, y nos costará más valorar el estado de la calzada por la que circulemos.

Como precauciones principales en horario nocturno deberemos asegurar el buen funcionamiento de la batería, vestir indumentaria clara a ser posible con bandas reflectantes en traje casco y botas, y llevar siempre limpia y sin rayar la visera de nuestro casco.

También deberemos si es posible, llevar con nosotros lámparas y fusibles de recambio, y controlar la limpieza y el reglaje de nuestros faros y sistemas de alumbrado en general.

También será más complejo orientarnos cuando en horas nocturnas circulemos con la luz de cruce encendida, ya que será más difícil valorar el estado de la vía con ésta.

Será conveniente pues circular a una velocidad suficiente para que si necesitamos detener la moto sea dentro de la distancia iluminada.

En caso de que se dé la posibilidad de deslumbramiento con un vehículo que circula en sentido contrario, disminuiremos la velocidad y nos detendremos incluso, si fuera necesario.

Cuando sea nuestro vehículo el que circule detrás de otro utilizaremos el alumbrado de cruce cuando veamos la posibilidad de deslumbrar al otro vehículo.

Cuando sea nuestro vehículo el deslumbrado, por otro usuario de la vía que circula detrás nuestro, intentaremos notificarle éste hecho por ejemplo utilizando el pedal del freno. Si el vehículo no se da por aludido, reduciremos la velocidad y dejaremos que nos sobrepase.

En los adelantamientos nocturnos, si es nuestro vehículo el que adelanta cambiaremos la luz de cruce por la de carretera, cuando nos encontremos a la altura del retrovisor del vehículo adelantado.

Si por el contrario nos adelantan, cambiaremos la luz de carretera por la de cruce, cuando el otro vehículo esté a nuestra altura.

9. Curvas y conducción nocturna

Las motocicletas cuentan con un único proyector que ilumina únicamente una estrecha parte de la calzada.

Eso significa que cuando cogemos una curva hacia la izquierda, el haz de luz ilumina a la derecha mientras nosotros giramos a la izquierda, hecho que desemboca en que conducimos sin ver prácticamente nada.

También es complicado conocer en horas nocturnas dónde se encuentra el centro de una curva para colocar la motocicleta correctamente.

Deberemos en todo caso reducir la velocidad cuando nos encontremos con una curva en horario nocturno, para contar así con un margen de seguridad.

El alba y el crepúsculo también son dos momentos en que la conducción de una motocicleta es difícil debido a la escasa visibilidad, o a que los animales en libertad podrían atravesar la calzada por lo que debemos extremar la precaución.

10. Suciedad del pavimento y hojarasca

Con suciedad y hojarasca en el pavimento la adherencia a la calzada disminuye, y el peligro será todavía mayor cuando dicha hojarasca se encuentre mojada, o cuando caigan hojas secas sobre una capa de hojarasca húmeda y compacta.

La escarcha que se da en calzadas de zonas sombrías o en tramos de bosque, también será un peligro para el conductor de motocicleta.

La calzada será especialmente resbaladiza en éstos casos y los accidentes en cadena se sucederán, por lo que debemos mantener la velocidad y distancia de seguridad adecuada.

11. La niebla

La conducción con niebla muy espesa resultará peligrosa para los conductores de motocicleta porque seremos vistos muy tarde, y nuestra visibilidad de los otros disminuirá.

La calzada quedará humedecida por las gotas de la niebla lo que la convertirá en muy resbaladiza.

Por lo tanto circularemos a una velocidad que nos permita detenernos dentro de la distancia que abarque nuestra vista, teniendo siempre en cuenta que necesitaremos más espacio para frenar y disminuirá nuestra adherencia a la calzada.

Cuando la visibilidad sea de 50 metros por delante, no deberemos circular a más de 50 km/hora, y si la niebla fuese demasiado espesa deberemos interrumpir el viaje hasta que remita.

Iguales efectos se darán respecto a la visibilidad con nubes de polvo y humo.

Para hacernos más visibles en medio de la niebla llevaremos un mono de colores vivos, limpiaremos constantemente las gotas de niebla de nuestra visera con los guantes, y limpiaremos los sistemas de alumbrado de la motocicleta.

12. La conducción en invierno

En invierno deberemos preparar nuestra motocicleta correctamente para evitar el riesgo de caídas y accidentes.

Para ello se protegerán las piezas más expuestas al frío y al agua, y mantendremos la batería siempre cargada para garantizar el buen funcionamiento del alumbrado y el consumo adicional de los puños térmicos por ejemplo.

Será conveniente contar con protectores para manos y piernas y un carenado que nos defienda ante accidentes.

Serán muy útiles en estos casos los puños térmicos en el manillar con calefacción. También se deberá comprobar que la potencia de la dinamo o el alternador es suficiente.

13. La nieve

La conducción con nieve hará que la adherencia de nuestra motocicleta a la calzada sea muy baja, especialmente cuando la nieve es muy compacta.

Ante la nieve, prepararemos la motocicleta con neumáticos con tacos gruesos en la cubierta, que eviten el bloqueo de las ruedas.

Es necesario que el conductor circule relajado, y maneje el manillar con soltura y sin movimientos bruscos.

Adecuaremos también la velocidad, circulando tan lentamente como sea necesario, e incluso conduciendo la motocicleta a pie en los tramos más difíciles. Si la rueda tiende a hundirse en la nieve, tiraremos del manillar hacia arriba para evitarlo.

14. El hielo

La adherencia de la motocicleta con hielo es extremadamente baja, aumentando así el riesgo de caídas cuando aparecen placas de hielo. Los lugares más propicios para su aparición serán los lugares sombríos y los tramos boscosos.

Cuando circulemos con el sol a la espalda, los lugares con hielo se ven demasiado tardes, por lo que debemos extremar la precaución. En cambio cuando circulemos en dirección al sol, podremos reconocer las placas de hielo más fácilmente.

Con hielo extremaremos la precaución, ya que la distancia de frenado puede verse aumentada hasta 10 veces más que en una calzada en óptimas condiciones.

15. El viento

El viento de cara será fatigoso para el conductor de motocicleta ya que tendrá que luchar contra el. Si el viento es de costado, podrá llegar a modificar la trayectoria de la motocicleta especialmente en zonas desprotegidas como los puentes.

En cambio si el viento es en ráfagas el peligro será muy alto para el conductor de motocicleta, por lo que deberemos disminuir la velocidad si no queremos ver nuestra trayectoria modificada.

Además deberemos tomar otras precauciones como circular por el centro del carril y no por el borde de la calzada, estar atento a posibles objetos arrastrados, respetar la distancia de seguridad lateral con otros vehículos y reducir la velocidad, haciendo las pausas que sean necesarias.