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Comportamiento en caso de accidente


La obligación de ayudar a los demás

Las personas que circulen por una vía y que estén implicadas en un accidente, o bien que no estando implicadas hayan presenciado el mismo o tengan conocimiento de éste, estarán obligadas a llevar a cabo medidas encaminadas a:

  • Ayudar o solicitar ayuda para atender a las posibles víctimas.
  • Reducir los riesgos y peligros para el restablecimiento de la circulación y colaborar con la autoridad o sus agentes.

En caso de que el accidente hubiera provocado muertes o lesiones graves en alguna persona o se haya dado aviso previo a las autoridades competentes, se debe evitar en la medida en que no afecte a la seguridad de los heridos o de la circulación, cambiar la condición en la que se encuentran las pruebas debido a la importancia que éstas tienen para determinar la responsabilidad.

Los usuarios de la vía que no hayan estado implicados no estarán obligados a intervenir para cumplir estas medidas cuando:

  • Ya se hayan presentado la autoridad o sus agentes en el lugar.
  • Sea evidente que no se necesita más colaboración.

Ante estas situaciones es conveniente continuar y alejarse del lugar, no dejando que nuestra curiosidad pueda dificultar la circulación y las medidas de auxilio. SI existen agentes se deberá seguir sus indicaciones.

La importancia de la ayuda

La importancia del auxilio sobrepasa la obligación mencionada. Se trata de una actitud de solidaridad con quien se encentra en una situación en la que podría estar cualquiera. Asimismo, la actitud de quien auxilia a un accidentado es vital para la supervivencia y secuelas de éste.

Con unos mínimos conocimientos sobre lo que debe hacerse y lo que no, se podrán evitar nuevas lesiones o que se agraven las que ya hay.

El castigo para las personas que no prestan ayuda

Tanto el socorro como la petición de auxilio para las personas que necesitan de la misma son una obligación, y no cumplirlos conlleva sanciones que se recogen en el Código Penal como delitos (delito de omisión del deber de socorro). En este delito podrán incurrir:

  • El que no ayude a una persona desamparada y en grave peligro cuando pueda hacerlo sin riesgo propio ni de terceros
  • El que no pida auxilio con urgencia si él mismo no puede prestarlo
  • El que haya ocasionado un accidente y no preste auxilio a las víctimas


Comportamiento en accidente (PAS)

Cualquier persona que se disponga a auxiliar a otra en un accidente deberá:

  • Hacerse una idea general de las circunstancias y consecuencias del accidente (composición del lugar), para establecer un orden de preferencias que garantice la seguridad y el auxilio correcto.
  • Después, como norma general deberá Proteger, Avisar y Socorrer. Con el esquema de actuación PAS es más fácil recordar las actuaciones. Es importante no precipitarse y mantener la calma, porque el nerviosismo sólo puede contribuir a incrementar la confusión e impedir que se actúe correctamente.

Proteger

Debido a que cada año mueren numerosas personas por parar a ayudar a los accidentados sin tener en cuenta unas mínimas precauciones, se hace necesario recordar las medidas a llevar a cabo. El que se acerque a socorrer a otra persona deberá protegerse a sí mismo, al lugar del accidente y a las víctimas.

Forma de protegerse
  • Detenga su vehículo en una zona segura y compruebe que no hay peligro para su vida antes de aproximarse al lugar del accidente.
  • Antes de aproximarse al lugar del accidente deberá comprobar que no hay peligro para su propia vida. De ser así, lo mejor es que no actúe.
  • Evite en la medida de lo posible invadir la calzada, usando el chaleco y ultimando las precauciones si debe hacerlo.

Proteger el lugar del accidente
En el lugar del accidente el paso de vehículos es a uno de los principales peligros, por lo que es necesario señalar correctamente el obstáculo creado.

Las actuaciones que pueden llevarse a cabo para proteger el lugar del accidente son:
  • Encender la señal de emergencia, tanto de día como de noche
  • Dejar encendidas las luces de posición y gálibo cuando corresponda
  • Colocar los triángulos de preseñalización de peligro
  • Iluminar el lugar del accidente si fuese necesario con las luces del vehículo
  • Inmovilizar el vehículo accidentado y cortar el encendido
  • Identificar si existen otros peligros (de incendio, manchas de gasolina, mercancías peligrosas u otros)
  • No fumar, encender cerillas o hacer fuego, ni permitir que otros lo hagan
  • En caso de que haya incendios, utilice un extintor sobre l base de la que surge el fuego o, si no tiene, mantas, tierra o arena. No use agua.
Con estas medidas no sólo podrán evitarse nuevos accidentes, sino que se podrá dar una información más completa a los servicios de emergencia.

Protección de las víctimas
  • A menos que sea imprescindible NO mueva a los heridos. Si se ve obligado a hacerlo por razones de salud, evite movimientos bruscos y proteja el cuello, en especial si están inconscientes.
  • El cuello de un herido deberá protegerse de los movimientos bruscos, especialmente si el herido está inconsciente.
  • NO remueva el casco a menos que sea imprescindible y conozca la técnica adecuada y esté claramente indicado hacerlo (debe contar con la ayuda de otra persona). Por ejemplo, si no puede acceder al herido para llevar a cabo la reanimación Cardio-pulmonar.


Avisar o Alertar

La llamada al Servicio de Emergencias es una de las medidas más importantes que podrán realizar los que ayuden, debido a que en muchos casos la supervivencia del herido dependerá de la rapidez y la forma en que se realice esta llamada.

Por ello, se debe pedir auxilio con urgencia a través del teléfono de emergencia 112, usando el medio más rápido y adecuado como el móvil, los postes S.O.S. o solicitando la ayuda de otros usuarios. La llamada es gratuita y se puede realizar desde un teléfono sin PIN ni cobertura. El centro recibirá la llamada y coordinará los efectivos necesarios (sanitarios, policía, bomberos) en función de las características del accidente.

Lo más apropiado es buscar a alguien que se haga responsable de llamar a los servicios de emergencia mientras que la persona que tenga más conocimientos de primeros auxilios valora el estado de los heridos e informa al que está llamando.


Información que debe darse al llamar al 112
  • El lugar del accidente, concretando en la medida de lo posible con el nombre de la vía, el número o punto kilométrico, la localidad, etc.
  • El número de heridos o de víctimas y las características del accidente. Si hay personas atrapadas deberá decirlo, así como si existen peligros inminentes (caídas, explosiones, etc.).
  • Su identificación: nombre, DNI y teléfono, así como cualquier otro dato que soliciten los servicios de emergencia. No cuelgue el teléfono sin que le den el visto bueno.

Asimismo, se deberá informar a la autoridad o sus agentes y permanecer o volver al lugar del accidente hasta que lleguen, excepto que éstos le autoricen a abandonar el lugar, o que deba prestar auxilio a los heridos o ser atendido él mismo:

  • Si aparentemente hay herida o muerta una persona
  • Cuando sea necesario para establecer la seguridad de la circulación
  • Cuando alguna de las personas implicadas en el accidente lo solicite

No será necesario avisarles ni permanecer en el lugar del accidente, si sólo se han producido heridas claramente leves, la seguridad de la circulación está restablecida y ninguna de las personas implicadas en el accidente lo solicita.


Socorrer

Este será el tercer paso. Aunque parezca que no es adecuado atender a los heridos como último lugar, hay que considerar que, si procedemos a atenerlos sin tomar las actuaciones previas, nos expondremos a peligros innecesarios.

La persona que auxilie tendrá la misión de mantener en las mejores condiciones posibles al herido hasta que llegue la ayuda sanitaria. Como norma general, el comportamiento adecuado será:

  • Actuar con rapidez, pero sin precipitarse.
  • Establecer un perímetro de seguridad, tranquilizar a las víctimas y buscar la colaboración de otras personas, procurando que actúen sólo las necesarias para no estorbarse en la atención a los accidentados.
  • Prestar a los heridos el auxilio que resulte más apropiado según la situación. En caso de duda, debe abstenerse de actuar sobre los mismos y dedicarse a proteger, pedir auxilio o prestar apoyo emocional.
  • Se debe atender en primer lugar a las víctimas inconscientes, con dificultades respiratorias graves, con hemorragias masivas a los que presenten vómitos
  • Afloje las prendas que puedan comprimir el cuello o las vías respiratorias del herido.
  • Tape a los heridos ligeramente, también en verano.
  • No de medicamentos, alcohol, pomadas, o ninguna sustancia similar.
  • Como norma general, tampoco les de bebidas. No dar en ningún caso bebidas alcohólicas.
  • Intente evitar que los heridos caminen.

Técnicas de primeros auxilios (socorrer)
Antes de ir a socorrer a un herido deberá valorar su estado. En caso de que haya más de uno deberá valorar a todos antes de empezar a socorrer a cualquiera.


Valoración inicial de los heridos (evaluación primaria)

El primer paso en la valoración de un herido es comprobar sus funciones vitales: consciencia, respiración y circulación, debido a que si alguna de ellas fala su vida corre peligro. Esta valoración tendrá que ser ordenada y breve, durando menos de 15 segundos.

Valoración del nivel de consciencia
Al acercarse a un herido el primer paso es comprobar si responde a estímulos o no. Para ello se recomienda realizar preguntas sencillas en un tono alto, o crear un estímulo doloroso, como pellizcos en la mano o similar:

  • En caso de que el accidentado responda (abre los ojos, se queja o se mueve), estará consciente. En este caso se debe continuar con la valoración de otros heridos si los hay, debido a que una persona consciente tiene un buen funcionamiento de su aparato circulatorio y respiratorio. Puede tener lesiones que le hagan perder el conocimiento en cualquier momento, o lesiones en la columna vertebral, que harán que sea necesario guardar las mismas precauciones en cuanto a la retirada del casco o la inmovilización del cuello.
  • En caso de que el accidentado no responda, podrá estar inconsciente. En este caso se deberá continuar con la valoración inicial, comprobando que no tiene obstáculos para el paso del aire y que respira con normalidad.
Para no olvidar el orden de los pasos a seguir para continuar con la valoración inicial, se usa una regla compuesta por 3 letras: ABC

  • A: VÍA AÉREA
  • B: VENTILACIÓN O BOCA
  • C: CIRCULACIÓN O CORAZÓN Y HEMORRAGIAS

Si ve que hay otro problema, intente solucionarlo antes de comenzar con el ABC.

El ABC (Sólo para heridos inconscientes o que no responden)

1- (A) Abrir la vía Aérea con la maniobra frente-mentón
Cuando un herido se encuentre inconsciente, debe asegurarse de que la vía aérea no está obstruida y permite el paso del aire desde la boca y nariz a los pulmones. De lo contrario podría sufrir lesiones irreversibles en su cerebro derivadas de la falta de oxígeno.

En caso de que el herido esté inconsciente, una causa posible es la obstrucción de la vía aérea debido a la caída de la lengua hacia atrás. Esto se debe a que la inconsciencia produce una relajación muscular que puede hacer que la lengua caiga y obstruya la vía aérea.

Con el fin de evitar que el herido se asfixie, es necesario realizar la maniobra frente-mentón para elevar la lengua y permitir el paso del aire.

Esta maniobra se realiza colocando los dedos índice y medio bajo la barbilla, elevándola de manera ligera, al mismo tiempo que la otra mano se coloca en la frente empujándola hacia atrás sin realizar extensiones bruscas o excesivas del cuello. Los dedos índice y medio de la mano que están sobre la frente deberán estar libres para tapar la nariz en caso de necesitarlo para hacer el boca a boca.

Aprovechando la posición, si hubiera algún cuerpo extraño en la boca lo extraeremos con el dedo índice doblado en forma de gancho y barriendo su interior.

2- (B) Comprobar si el accidentado respira 
La persona que auxilie debe mantener la vía aérea abierta con la maniobra frente mentón, y durante un tiempo que no supere los 10 segundos deberá:

  • Ver: cómo se eleva y desciende el pecho en caso de que esté respirando.
  • Oír: la entrada y salida del aire en la boca o nariz.
  • Sentir: que el aire expirado golpea su mejilla.

Para poder saber si hay algún problema respiratorio en un accidentado hay que conocer que en una persona sana la respiración debe tener un ritmo regular, sin periodos de interrupción, con una frecuencia aproximada de:

  • 15 a 20 respiraciones por minuto en ADULTOS.
  • 30 a 40 respiraciones por minutos en NIÑOS PEQUEÑOS.
Algunos de los problemas respiratorios que pueden aparecer son:

  • Respiraciones ruidosas (parecidas a ronquidos) o muy dificultosas (síntoma de que las vías aéreas están parcialmente obstruidas).
  • Respiraciones superficiales e irregulares, con periodos de falta de movimientos respiratorios (probablemente indican un daño cerebral grave).
Si no vemos, sentimos o escuchamos la respiración, consideramos que el herido está en parada respiratoria y por tanto debemos notificarlo de forma inmediata a las autoridades sanitarias.

3- (C) Comprobar la circulación y las hemorragias que comprometan su vida

Si hay circulación sanguínea se comprueba observando la respiración de forma que si la víctima no respira se considera que está en parada cardíaca o respiratoria, debiendo realizar el masaje cardíaco directamente. Por ello será necesario comprobar la frecuencia de circulación sanguínea de los heridos conscientes que respiren con normalidad (realizando la evaluación secundaria).


Situaciones que podemos encontrarnos


Sacar o no a los heridos del interior de un vehículo

Lo normal es que no se mueva a los heridos a menos que sea imprescindible. Es preferible esperar a que llegue ayuda especializada, debido a que ellos podrán sacarlo del vehículo sin dificultad ni peligro. Asimismo, tanto la evaluación primaria de la víctima como la mayor parte de las medidas importantes podrán realizarse con el herido en el vehículo.

En casos excepcionales, sin embargo, en los que la vida del herido esté en peligro, se considera imprescindible sacarlo del vehículo. Estos casos podrán ser:

  • Cuando exista un alto riesgo de incendio o de sufrir un accidente nuevo.
  • Cuando sea necesario realizar la reanimación cardio-pulmonar.
  • Cuando sea necesario colocarlo en posición lateral de seguridad.

En estas situaciones se debe tratar al herido con el máximo cuidado para no provocarle más lesiones.

Los pasos que deben seguirse son:

  • Observe que el cuerpo está libre, no está enganchado ni tiene el cinturón. Si está atrapado busque ayuda especializada.
  • Inmovilice al herido, sobre todo cuando se sospeche que tiene lesión vertebral o medular. En estos casos el herido puede decir que no puede mover o sentir alguna parte del cuerpo, o cuando hay traumatismo por encima de los hombros y la consciencia alterada.
  • Colóquese detrás de la víctima para sujetarla de forma correcta.
  • Cuando ya esté sujeto y manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco alineado (como un bloque rígido) se le sacará evitando que su cuello se mueva.


El herido inconsciente que respira (frente-mentón o PLS)

Con el fin de evitar que un herido en estado inconsciente se asfixie, se debe realizar la maniobra frente-mentón o colocarlo en posición lateral de seguridad (PLS).

Esta posición se conseguirá colocando al herido de lado con la boca en posición menos alta, de manera que se evite que la lengua caiga hacia atrás y al mismo favorece la salida de vómitos o de sangre en caso de que haya. La Posición Lateral de Seguridad deberá realizarse cuando:

  • Cuando la persona herida comience a vomitar, a sangrar por la boca o por el oído.
  • Cuando deba pedir auxilio y tenga que dejar sólo al herido.


Realización de la Posición Lateral de Seguridad

Cuando se trate de heridos en accidentes lo recomendable es realizar esta maniobra entre dos personas, de manera que uno se encargue de mantener inmóvil el eje cabeza-cuello-tronco, realizando la maniobra de forma sincronizada y girando al mismo tiempo.

Es IMPORTANTE considerar la situación, debido a que la posibilidad de lesiones en la columna o médula podrían prevalecer sobre la necesidad de realizar esta maniobra, haciéndola poco recomendable.

Los pasos a seguir para realizar la PLS son:
  1. Uno de los auxiliadores se sitúa detrás de la cabeza del herido y el otro coloca el brazo más cercano mirando hacia arriba y la mano del otro brazo sobre el hombro del brazo que se eleva.
  2. Se flexiona la pierna más alejada y se gira a la persona al mismo tiempo que un ayudante gira la cabeza, con el fin de evitar agravar posibles lesiones.
  3. Se debe cerciorar de que la pierna ha quedado doblada y la cabeza permanece sujeta por el antebrazo flexionado o por la mano.
Siempre que sea posible es recomendable permanecer a su lado y comprobar la respiración cada 2 ó 3 minutos.


El herido inconsciente que no respira (frente-mentón y RCP)

En caso de que el herido no respire, se le debe realizar inmediatamente la técnica de Reanimación Cardio-Pulmonar, ya que estará en parada cardiorrespiratoria.

El objetivo de la RCP es aportar flujo sanguíneo y oxígeno al corazón y al cerebro a través de maniobras como la respiración boca a boca y el masaje cardíaco. Estas maniobras aplicadas en los primeros minutos pueden ser cruciales para evitar la muerte y minimizar las secuelas del herido.

Los pasos a seguir son:

1º. Compresiones torácicas
  • Se debe llevar al herido a una superficie plana y dura y colocarle boca arriba.
  • Se debe arrodillar junto a él a la altura del pecho.
  • Busque el centro del pecho y coloque el talón de una mano sobre el mismo. A continuación, coloque también el de la otra mano encima, entrelazando los dedos de ambas.
  • Entrelace los dedos y asegúrese de que no aplica presión sobre las costillas, abdomen o final del esternón.
  • Dejando los brazos rectos deje caer el peso de su propio cuerpo de manera que empuje el pecho entre 4 y 5 cm, sin dejar que los brazos se flexionen.
  • Sin dejar de tener contacto con el herido, deje de presionar momentáneamente y repita el proceso hasta llegar a un total de 30 compresiones.
2º. Cuando termine las compresiones torácicas debe realizar dos insuflaciones boca a boca de la siguiente manera:
  • Realice la maniobra frente-mentón de manera que abra la vía aérea del herido y pince la nariz con los dedos índice y pulgar de la mano que ha usado para bajar la frente.
  • Coja aire, coloque los labios en la boca del herido y expulse el aire durante un segundo, observando con la mirada la elevación en el pecho del herido. Si éste no se eleva puede significar que las vías aéreas se encuentran obstruidas o que la maniobra frente-mentón no se ha realizado correctamente, por lo que deberá comprobarlo.
  • Mantenga la maniobra frente-mentón
  • Retírese y observe que el pecho del herido baja, expulsando el aire.
  • Si la insuflación se ha realizado bien, proceda con la segunda.
  • Si el aire no entra, realice las 30 compresiones de nuevo e inténtelo otra vez.
3º. Deberá continuar la maniobra repitiendo las compresiones e insuflaciones a un ritmo de 30/2 hasta que llegue ayuda médica o cuando la víctima pueda recuperar la respiración normal.

En caso de que no pueda realizar las insuflaciones, realice sólo las compresiones torácicas a una frecuencia continua de 100 por minuto (poco menos de 2 por segundo).

En caso de que haya más de un reanimador, deberá alternarse cada 1 o 2 minutos para prevenir la aparición de fatiga.

Esta maniobra RCP puede realizarse también en niños con las siguientes modificaciones:
  • Se comienza haciendo 5 ventilaciones de rescate. Las ventilaciones se pueden llevar a cabo boca a boca o boca nariz en el caso de niños pequeños.
  • Al realizar las compresiones se debe comprimir el tórax aproximadamente un tercio de su profundidad. En este caso se deberá usar:
    • 2 dedos para los niños de menos de 1 año
    • Una o dos manos para niños mayores de 1 año

Dejar la maniobra RCP
  • Cuando haya llegado la ayuda cualificada y lo releve.
  • Cuando la víctima comience a respirar de forma normal, volviendo a valorar su estado.

Hemorragias abundantes (contención de hemorragias)

El cuerpo de un adulto contiene 7 litros de sangre, por lo que una pérdida de más de 2 litros ya supone la pérdida de la consciencia y un riego cerebral insuficiente. Por esta razón las hemorragias que primero deben controlarse son las que sangren de manera muy abundante (sobre todo en caso de que salga a borbotones).

Las hemorragias pueden dividirse en:
  • Arteriales: cuando la sangre sale a borbotones con un color rojo intenso.
  • Venosas: la sangre sale de manera continua y tiene un color rojo oscuro.
  • Capilares: la sangre sale por diferentes puntos.
  • Externas: cuando la sangre sale hacia el exterior.
  • Internas: cuando la sangre se queda en el interior del organismo.
  • Internas exteriorizadas: la sangre derramada en el interior sale por el oído, la nariz, la boca u otros.

Formas de detener una hemorragia abundante
  1. Presione de manera directa en la hemorragia con una gasa o con un trozo de tela limpia, sin retirarla ni, aunque se manche.
  2. Si no consigue contener la herida, eleve el miembro que está afectado manteniendo aún la presión sobre el mismo.
  3. Si aun así no es suficiente, presione la arteria que corresponde con el tramo de la herida además de mantener la presión anterior.
  4. Como último recurso podrá realizar un torniquete por encima de la hemorragia.

Esta medida además de la presión de la arteria con el hueso podría poner en peligro la vida del herido, por lo que sólo debe realizarse en caso de amputación o cuando no consiga cortar la hemorragia con las medidas mencionadas.

El torniquete consiste en aplicar un pañuelo, venda, tela, cinturón o similar sobre el afectado por encima de la hemorragia, de manera que al apretarlo comprima la arteria sobre el hueso e impida el paso de la sangre.

Entre la piel y el elemento usado hay que colocar un objeto rígido (palo, destornillador o similar) con el fin de que, al usarlo para girar, se vaya apretando el pañuelo para ejercer una presión gradual que consiga cortar la hemorragia o disminuirla de manera considerable.

Para hacer el propio torniquete nunca se debe usar una superficie dura (alambre, cuerda, etc.) o demasiado estrecha (de menos de 5 cm) debido a que al apretarlo podría producir lesiones importantes o cortes en la extremidad.

Después de aplicar el torniquete
  • No lo afloje ni lo quite, dado que pueden darse complicaciones de carácter muy grave.
  • No lo tape con ropa.
  • En algún lugar visible, preferiblemente de la ropa, indique en un cartel la hora en que realizó el torniquete.
El uso del torniquete es una de las causas que justifican el traslado del herido al hospital antes de que llegue ayuda necesaria.

Cuando exista amputación
  • Cubrir el área con gasas, almohadillar con algodón y comprimir el vendaje.
  • Si existe hemorragia muy abundante, aplicar el torniquete.
  • Lavar la parte desprendida con agua, cubrirla con gasas estériles, introducirla en una bolsa o recipiente hermético y sumergir la bolsa o el recipiente en agua con cubitos de hielo, evitando el contacto directo con el mismo.
  • Procurar el traslado inmediato a un centro e informar del tipo de lesión.

Hemorragias internas

Se trata de un tipo de hemorragias especialmente peligrosas debido a que al derramarse la sangre de forma interna no se puede ver su pérdida y puede provocar daños graves en órganos del cuerpo.

Existe la probabilidad de que la sangre derramada internamente salga al exterior a través de orificios naturales (hemorragia exteriorizada).

En caso de que la salgan salga por el oído puede ser porque hay una fractura en la base del cráneo. En este caso se debe colocar al herido en la PLS sobre el oído que sangre y cubrirlo con una gasa estéril sin llegar a taponar el oído.

Cuando sangre por la nariz puede indicar una posible fractura del cráneo. En estos casos deberá colocar al herido en posición lateral de seguridad si éste se encuentra inconsciente.

Cuando sangre por la boca podrá deberse a distintas razones:
  • Problemas de pulmón cuando sangra con golpes de tos: se deberá colocar en posición de semisentado.
  • Problemas de estómago cuando vomita sangre: se deberá colocar en posición lateral de seguridad.
En ningún caso estas hemorragias deberán taponarse, ya que se deben a situaciones de extrema gravedad.


Herido en estado de shock

Cuando un herido pierde mucha sangre, ya sea de forma interna o externa, podrá dar lugar a un shock (colapso) de intensidad gradual y progresiva.

Los síntomas son la piel pálida, el sudor frío, la confusión, inquietud, un pulso débil y rápido y una respiración rápida y superficial. En estos casos deberá:

  • Solicitar ayuda de forma inmediata
  • Aflojar las ropas que estén presionándole y taparlo ligeramente, sin que llegue a sudar.
  • Situarlo en la posición antishock, con la cabeza más baja que el resto del cuerpo y las piernas elevadas.
  • No de líquidos a estas personas debido a que puede haber riesgos de vómitos o pérdida de consciencia, pudiendo generar complicaciones respiratorias muy graves.
  • Manténgase atento al estado del herido y, en caso de que pierda la consciencia, observe la presencia de vómitos náuseas para colocarlo en la PLS.

Evaluación secundaria (signos no vitales)

Cuando se esté seguro de que el herido está consciente y respira con normalidad, se puede tomar el pulso y comprobar la existencia de hemorragias leves, fracturas u otras lesiones.

El primer pulso a explorar en un accidentado es el carotideo, debido a que es el más seguro para comprobar la existencia de bombeo del corazón. Este pulso se localiza presionando suavemente con el dedo índice y medio sobre el lado del cuello, cerca de la línea media (debajo del ángulo de la mandíbula). Después, se realiza la misma operación sobre el otro lado, pero sin presionar las dos arterias a la vez, ya que puede impedir que la sangre alcance el cerebro.

Para saber la frecuencia de bombeo o pulso deberá explorar, asimismo, la arteria radial que se encuentra en la muñeca. Para saber la frecuencia cardíaca se necesita palpar la arteria durante 1 o 2 minutos.

El ritmo medio del corazón es aproximadamente de:
  • 60 a 80 veces por minuto en los adultos sanos.
  • 100 veces por minuto en los niños.
Sin embargo, debido a la situación estresante de los accidentes, el pulso será más elevado.

Una frecuencia cardíaca más elevada podrá significar que el herido tiene riesgo vital, las personas en estado de shock pueden tener taquicardias y por tanto frecuencias más elevadas.


Fracturas

Se trata de lesiones muy habituales en accidentes de tráfico y pueden llevar a importantes complicaciones que ponen en peligro la vida del herido.

Los síntomas habituales de una persona que ha sufrido una fractura ósea son:
  • Dolor intenso en la zona que puede tardar en aparecer
  • Hipersensibilidad en la zona fracturada
  • No podrá mover la zona correspondiente al hueso dañado
  • Edema y hematoma (se acumula el líquido, sangre o ambos bajo la piel)
  • Acortamiento y deformidad, sobre todo en las extremidades
  • Crepitación, ruidos característicos que reduce el roce de los fragmentos

Actuaciones en caso de fractura
  • Deberá tapar la herida y contener la hemorragia en el caso de que sean fracturas abiertas y complejas.
  • No intente realizar colocación del hueso o fractura.
  • Inmovilice la zona de la fractura:
  • Sujete la zona. Es importante sujetar los dos extremos de la fractura tanto por debajo como por encima, para evitar que éste se mueva
  • Con un cabestrillo para las extremidades superiores, usando un vendaje que sujete al cuerpo la misma.
  • Entablillando la extremidad fractura, aunque no es recomendable hacerlo si no sabe cómo.

Lo más frecuente es que un herido en accidente de tráfico tenga más de un trauma, por lo que sufrirá varias fracturas graves y podrá tener numerosas complicaciones. Ante estos casos el auxiliador se limitará a controlar las funciones vitales y evitar que se empeore la situación por una manipulación inadecuada o un mal transporte.


En caso de herida grave

  • No toque la herida a menos que sea necesario debido a la existencia de una hemorragia y tenga que intentar reducirla.
  • No intente remover objetos si están clavados, debido a que pueden estar actuando como tapones.
  • En caso de que se hayan salido las vísceras, deberá acostar al herido y tapar los órganos con paños húmedos.

Quemaduras por calor

Las quemaduras más frecuentes en accidentes son producidas por el incendio del vehículo y la abrasión del cuerpo al rozar con el asfalto. Cuando tenga que extinguir el fuego que quede en las ropas del herido se le debe hacer rodar o taparlo con una manta o material similar para ahogar el fuego, intentando envolverlo para tapar la mayor superficie posible de su cuerpo.

No utilice agua para eliminar el fuego de las ropas del herido. Si se usa un extintor, no lo emplee directamente sobre su cuerpo.

Actuaciones correctas ante un herido con quemaduras
  • No intente tocar la zona ni remover la ropa quemada.
  • No intente pinchar o cortar las posibles ampollas que aparezcan.
  • Refresque la zona que se ha quemado con agua fría. Si tiene posibilidad, introduzca en agua la zona quemada.
  • Cubra la herida con apósitos limpios y humedecidos en agua. Después, fíjelos con un vendaje.
  • En caso de que haya más de una superficie quemada, no las vende juntas, actúe vendándolas por separado.
  • Siempre que pueda mantenga en alto la zona quemada para disminuir el dolor, la hinchazón y el edema.
  • Mantenga vigilado al herido por si sufre un estado de shock o dificultades respiratorias si sufre quemaduras en el rostro.

Medidas en relación a la autoridad o sus agentes

Además de avisar a la autoridad o a sus agentes tiene que:

  • Cuando un agente lo solicite, facilite su documentación, la del vehículo y cualquier otro dato que le solicite.
  • Dé toda la información que pueda sobre la producción del accidente.
  • Sométase a las pruebas exigidas de alcoholemia, estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes u otras.


Proporción de datos

Cuando se encuentre en obligación de prestar su ayuda ante un accidente deberá comunicar los datos referentes a su identidad y la de su vehículo a aquellas personas que estén implicadas y lo soliciten.

En caso de que sólo se produzcan daños materiales, lo apropiado es llegar a un acuerdo entre las partes y comunicarlo a las compañías aseguradoras en el plazo más corto posible.

Cuando el resultado producido sólo sea de daños materiales y alguno de los implicados no esté presente, el causante deberá llevar a cabo las medidas necesarias para proporcionar lo antes posible su nombre y dirección.

Movilización y traslado de heridos

En caso de que sea necesario que mueva a un herido, deberá hacerlo con la ayuda de al menos tres personas, que se colocarán de rodillas a los lados del herido e intercalarán sus manos para poder levantarlo manteniendo inmóvil el eje cabeza-cuello-tronco.

Se tratará al herido como si fuera un bloque rígido que no puede moverse.
El traslado de heridos por accidente debe hacerse en vehículos que estén dirigidos a este fin y por personal cualificado. No obstante, hay situaciones excepcionales en las que es necesario trasladarlo de forma urgente, pudiendo usar un vehículo particular.

Algunas de estas situaciones son:

  • No se haya podido solicitar ayuda sanitaria por ningún medio.
  • Haya empeorado el estado de forma rápida y la ayuda no haya llegado aún.
  • Han pasado más de 30 minutos desde que se pidió asistencia médica, el herido tiene una hemorragia externa que no ha podido contenerse y signos de entrada en shock o de un torniquete.

En cualquier caso, ya sea para mover al herido o para trasladarlo, será necesario que se cuente con unas condiciones mínimas:
  • Se debe mantente alineado el eje que forma la cabella-cuello-tronco.
  • En la posición más apropiada para el herido.
  • Con un vehículo que pueda cumplir las condiciones del traslado, como un camión una furgoneta, etc.
  • El trayecto deberá realizarse
  • A una velocidad moderada, con el máximo cuidado
  • Con alguien que acompañe al herido para intentar calmarle o supervisarle.

El botiquín de primeros auxilios

Aunque en algunos vehículos dirigidos al transporte colectivo de pasajeros no es obligatorio, es muy aconsejable llevar un botiquín en buenas condiciones con guantes, compresas estériles, vendas, gasas, apósitos estériles, un pañuelo grande, esparadrapo, tijeras, pinzas, imperdibles y alguna solución desinfectante.


El factor vehículo

Los vehículos actuales disponen de dispositivos de seguridad que reducen la probabilidad de accidente y sus consecuencias. El papel del conductor, sin embargo, será fundamental para que estos dispositivos funcionen de forma correcta, debido a que no servirán de nada si no se usan correctamente o se encuentran en mal estado.


El puesto de conducción

Debido a que algunos autobuses son especialmente altos se deberán tomar precauciones extras en el momento de subirse o bajar de los mismos. En los dos casos, el conductor deberá agarrarse a las asas que tiene el vehículo disponible, así como usar los escalones, sobre todo al bajar, debido a la peligrosidad de sufrir lesiones que entraña bajar de un salgo.

No se deberá bajar nunca del vehículo de cara, ya que al sufrir una caída las lesiones serían más importantes.


Acomodación y reglajes

Se deberá mantener una postura correcta con el fin de manejar el vehículo con seguridad y comodidad. Sólo de esta manera se podrá acceder correctamente a los mandos del vehículo y accionarlos con la precisión que requieren para reaccionar de forma correcta ante posibles dificultades. Para ello se tiene que:

  • Regular el asiento para poder pisar a fondo los pedales sin tener que desplazar el cuerpo hacia delante y quedando con las piernas ligeramente flexionadas.
  • Regular el respaldo y la posición del volante para que se pueda accionar correctamente sin separar la espalda del respaldo y de manera que los brazos queden ligeramente flexionados cuando se sujete en su posición normal.

Cuando termine de regular tanto el asiento como el respaldo, el conductor deberá regular los espejos retrovisores y colocarse apropiadamente el cinturón de seguridad.

Si mantiene la postura adecuada tendrá mayor libertad de movimientos en la conducción, viajando más cómodo y relajado, minimizando el riesgo de fatiga en los viajes más prolongados y reduciendo el número y la gravedad de las lesiones en caso de accidente.