Qué es el volante de inercia en un vehículo
Índice de contenido
- ¿Qué es el volante de inercia?
- ¿Dónde se encuentra?
- ¿Cómo funciona el volante de inercia?
- Relación con el embrague
- Relación con el motor de arranque
- Volante monomasa
- Volante bimasa
- ¿Todos los coches llevan el mismo sistema?
- Síntomas de un volante de inercia averiado
- Cómo se diagnostica la avería
- ¿El volante de inercia necesita mantenimiento?
- ¿Cuándo debe sustituirse?
- ¿Debe cambiarse junto con el embrague?
- ¿Se puede reparar o rectificar?
- ¿Se puede cambiar un bimasa por un monomasa?
- Errores frecuentes
- Preguntas frecuentes
- Conclusión

El volante de inercia es una pieza circular unida al cigüeñal del motor. Su función principal consiste en almacenar energía durante el giro y reducir las variaciones de velocidad producidas entre las distintas fases de funcionamiento de los cilindros.
Además, interviene en la transmisión del movimiento hacia la caja de cambios, sirve como superficie de contacto para el embrague y normalmente incorpora una corona dentada que permite al motor de arranque hacer girar el motor.
¿Qué es el volante de inercia?
El volante de inercia, también conocido como volante motor, es un disco metálico pesado instalado en uno de los extremos del cigüeñal.
En un motor de combustión, la fuerza no se produce de manera continua. Cada cilindro atraviesa diferentes fases y solamente una de ellas genera el impulso principal. La masa del volante conserva parte de esa energía y ayuda a mantener un giro más regular hasta la siguiente combustión.
De esta forma, el volante de inercia:
- Reduce las irregularidades de giro del cigüeñal.
- Ayuda a estabilizar el ralentí.
- Facilita un funcionamiento más suave del motor.
- Transmite el par hacia el embrague y la caja de cambios.
- Contribuye a reducir determinadas vibraciones.
- Permite actuar al motor de arranque mediante su corona dentada.
¿Dónde se encuentra?
El volante de inercia está fijado al extremo del cigüeñal situado junto a la transmisión. En un vehículo con cambio manual se encuentra entre el motor y el conjunto de embrague.
El disco de embrague se presiona contra la superficie del volante para transmitir el movimiento del motor a la caja de cambios. Al pisar el pedal del embrague, esa transmisión se interrumpe y pueden seleccionarse las distintas relaciones de marcha.
Este funcionamiento forma parte de los conocimientos básicos sobre el funcionamiento y mantenimiento del automóvil.
¿Cómo funciona el volante de inercia?
Cuando el motor acelera, el volante adquiere energía cinética gracias a su movimiento de rotación. Durante los momentos en que el cigüeñal recibe menos impulso, devuelve parte de esa energía y ayuda a mantener el giro.
Su comportamiento depende principalmente de:
- La masa de la pieza.
- La distribución de esa masa.
- El diámetro del volante.
- El régimen de giro del motor.
Un volante con mayor inercia favorece un funcionamiento estable, aunque también puede hacer que el motor cambie de revoluciones más lentamente. Uno más ligero permite variar de régimen con mayor rapidez, pero puede transmitir más irregularidades.
Relación con el embrague
En los vehículos con cambio manual, el volante ofrece la superficie sobre la que actúa el disco de embrague. Cuando el embrague está acoplado, el movimiento pasa del motor a la transmisión.
Al pisar el pedal, el disco deja de quedar presionado contra el volante y se interrumpe temporalmente la transmisión de fuerza. Esto permite seleccionar otra marcha sin mantener unidos directamente el motor y la caja de cambios.
El calor generado por un embrague que patina puede afectar tanto al disco como a la superficie del volante. Por eso es importante saber cómo cambiar de marcha correctamente y evitar mantener el embrague a medio recorrido más tiempo del necesario.
Relación con el motor de arranque
En el perímetro del volante suele existir una corona dentada. Al accionar el arranque, un piñón del motor de arranque engrana con esa corona y hace girar el cigüeñal hasta que el motor comienza a funcionar por sí mismo.
Unos dientes dañados pueden ocasionar ruidos metálicos, fallos de engrane o dificultades para poner el motor en marcha. Sin embargo, un problema de arranque también puede estar relacionado con la batería, las conexiones eléctricas o el propio motor de arranque.
Volante monomasa
El volante monomasa está formado esencialmente por una única pieza rígida. Es una solución sencilla y resistente utilizada en numerosos vehículos.
Sus principales características son:
- Construcción relativamente simple.
- Buena resistencia mecánica.
- Transmisión directa del par motor.
- Menor capacidad para aislar vibraciones que un bimasa.
En estos sistemas, parte de la amortiguación puede realizarse mediante los muelles incorporados en el disco de embrague.
Volante bimasa
El volante bimasa está compuesto por una masa primaria conectada al cigüeñal y una masa secundaria vinculada al embrague y la transmisión.
Ambas masas pueden realizar un pequeño movimiento relativo mediante un sistema interno de muelles, rodamientos o casquillos y elementos de amortiguación.
Su objetivo es filtrar las vibraciones torsionales antes de que lleguen a la caja de cambios. Esto permite:
- Reducir ruidos y vibraciones.
- Mejorar la suavidad al arrancar y cambiar de marcha.
- Proteger la transmisión frente a determinadas oscilaciones.
- Facilitar el funcionamiento del motor a bajas revoluciones.
Su construcción es más compleja que la de un volante monomasa y su sustitución suele resultar más costosa.
¿Todos los coches llevan el mismo sistema?
No. El diseño depende del motor y del tipo de transmisión.
- Cambio manual: normalmente utiliza volante motor y embrague.
- Cambio manual robotizado: puede emplear una configuración similar.
- Cambio automático con convertidor: suele utilizar una placa flexible conectada al convertidor de par.
- Doble embrague: puede incorporar un volante bimasa adaptado a la transmisión.
- Vehículos híbridos: su configuración varía según el sistema de propulsión.
- Vehículos eléctricos: no necesitan un volante motor convencional para regular ciclos de combustión.
Síntomas de un volante de inercia averiado
Un volante desgastado o dañado puede generar síntomas como:
- Vibraciones anormales al ralentí.
- Temblores al iniciar la marcha.
- Golpes al arrancar o apagar el motor.
- Traqueteos procedentes de la zona del embrague.
- Dificultad para realizar cambios suaves.
- Ruidos al pisar o soltar el embrague.
- Olor a material de fricción recalentado.
- Problemas de engrane del motor de arranque.
Cómo se diagnostica la avería
Antes de sustituir un volante bimasa, el taller debe descartar otras causas. La inspección puede incluir:
- Comprobar el estado del embrague.
- Escuchar los ruidos durante el arranque y la parada.
- Revisar los soportes del motor y de la transmisión.
- Comprobar batería, conexiones y motor de arranque.
- Verificar el funcionamiento regular del motor.
- Medir el juego y el movimiento del volante.
- Buscar grietas, deformaciones o señales de sobrecalentamiento.
En muchos vehículos es necesario desmontar la caja de cambios para acceder a la pieza. Por esta razón, la diagnosis debe realizarla un profesional antes de autorizar una reparación costosa.
¿El volante de inercia necesita mantenimiento?
El volante de inercia no suele tener un mantenimiento periódico independiente. Su estado se comprueba cuando aparecen síntomas o durante una intervención en el embrague o la transmisión.
Para reducir el desgaste conviene:
- No mantener el pie apoyado sobre el embrague.
- No sujetar el coche en una pendiente haciendo patinar el embrague.
- Evitar arrancadas bruscas repetidas.
- No circular con una marcha demasiado larga a muy bajas revoluciones si el motor vibra.
- No sobrecargar el vehículo por encima de sus límites.
- Investigar cuanto antes ruidos y vibraciones anormales.
Estas precauciones deben acompañarse de un adecuado mantenimiento preventivo del coche.
¿Cuándo debe sustituirse?
No existe un kilometraje universal para cambiar el volante de inercia. Su duración depende del diseño, el motor, el uso del vehículo y los hábitos de conducción.
Debe sustituirse cuando las mediciones superan las tolerancias del fabricante o cuando presenta daños que impiden su funcionamiento seguro, como:
- Juego excesivo entre las masas.
- Muelles o elementos internos deteriorados.
- Grietas o deformaciones.
- Sobrecalentamiento grave.
- Superficie de fricción dañada.
- Corona dentada defectuosa.
Si la avería se ignora, puede aumentar el desgaste del embrague, el motor de arranque o la transmisión y convertirse en una de las averías más costosas del vehículo.
¿Debe cambiarse junto con el embrague?
No siempre es obligatorio, pero cuando se desmonta la caja de cambios para sustituir el embrague debe inspeccionarse el volante.
El taller también puede revisar:
- Disco y plato de presión.
- Collarín o cojinete de desembrague.
- Sistema hidráulico del embrague.
- Retén posterior del cigüeñal.
- Corona del motor de arranque.
- Soportes del motor y de la transmisión.
Sustituir conjuntamente las piezas desgastadas puede evitar pagar nuevamente la elevada mano de obra necesaria para desmontar la transmisión.
¿Se puede reparar o rectificar?
Algunos volantes monomasa pueden rectificarse si el fabricante lo permite y la pieza conserva las medidas y tolerancias establecidas.
Un volante bimasa no debe mecanizarse, soldarse, abrirse ni rellenarse mediante procedimientos no autorizados. Normalmente se sustituye como un conjunto completo.
¿Se puede cambiar un bimasa por un monomasa?
Existen kits de conversión para algunos vehículos, pero no deben instalarse únicamente porque sean más económicos.
El volante bimasa está ajustado para filtrar las vibraciones de un motor y una transmisión concretos. Sustituirlo por un monomasa puede aumentar el ruido, las vibraciones y los esfuerzos soportados por la caja de cambios.
Antes de realizar una conversión deben comprobarse la compatibilidad, las instrucciones del fabricante, las posibles consecuencias sobre la garantía y la homologación aplicable.
Errores frecuentes
- Confundir cualquier ruido del embrague con una avería del bimasa.
- Sustituir la pieza sin revisar batería y motor de arranque.
- Instalar un volante incompatible.
- Rectificar un bimasa como si fuera monomasa.
- Reutilizar tornillos cuando el fabricante exige sustituirlos.
- No revisar el resto del conjunto de embrague.
- Utilizar el embrague para mantener detenido el vehículo.
El manejo adecuado del embrague y de los mandos del automóvil ayuda a evitar esfuerzos innecesarios sobre la transmisión.
Preguntas frecuentes
¿El volante de inercia aumenta la potencia del motor?
No genera potencia. Almacena temporalmente energía de rotación y ayuda a regularizar el giro del motor.
¿Un coche automático tiene volante de inercia?
Depende del tipo de transmisión. Muchos automáticos con convertidor utilizan una placa flexible, mientras que otros sistemas pueden incorporar un volante bimasa.
¿Puedo seguir circulando si hace ruido?
No conviene ignorarlo. Un ruido puede tener diferentes causas, pero si va acompañado de golpes, vibraciones intensas o problemas al cambiar de marcha debes solicitar una revisión.
¿Cuánto dura un volante bimasa?
No existe una duración fija. Depende del vehículo, el uso, el estado del motor y el embrague, y la forma de conducir.
¿El volante bimasa puede comprobarse sin desmontarlo?
Algunas pruebas preliminares pueden realizarse sin desmontar la transmisión, pero la confirmación del desgaste puede exigir acceder físicamente a la pieza y efectuar mediciones.
Conclusión
El volante de inercia regulariza el giro del motor y conecta el cigüeñal con el sistema de embrague y transmisión. El volante bimasa añade un mecanismo destinado a filtrar vibraciones y mejorar el confort.
Si aparecen ruidos, golpes o vibraciones, no debe sustituirse automáticamente sin una diagnosis completa. Revisar el embrague, el arranque, los soportes y el funcionamiento del motor permite identificar la causa real y evitar reparaciones innecesarias.
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