38. Comportamiento en caso de accidente

1. Conceptos básicos 2. Requisitos administrativos para conducir un vehículo a motor 3. El conductor, los demás usuarios y la prioridad de paso 4. Progresión normal y sentido de circulación 5. Placas, señales y distintivos en el automóvil 6. Conducción, económica y circunstancias del medio ambiente 7. Preparación y desarrollo de un viaje 8. Factores concernientes a la carga y personas transportados 9. Normas generales de las señales de circulación 10. Señales verticales de tráfico - Actualizado en 2026 11. Marcas viales 12. Los semáforos 13. Otros dispositivos de señalización en el vehículo 14. Señalización circunstancial que modifica la utilización de la vía y señales 15. La velocidad 16. Mandos y reglajes del automóvil 17. La visibilidad y elementos transparentes del vehículo 18. Dispositivos de iluminación en los vehículos 19. Los neumáticos y la adherencia 20. Los frenos y su utilización 21. Funcionamiento y mantenimiento del automóvil 22. Accesorios, repuestos y herramientas. Inspecciones periódicas 23. Los Adelantamientos 24. Cambio de sentido y marcha atrás 25. Detención, parada y estacionamiento 26. Maniobras de incorporación a la circulación y desplazamientos laterales 27. Prioridad de paso, intersecciones, pasos a nivel y puentes móviles 28. Inmovilización de los vehículos por los agentes de la circulación 29. Señales y órdenes de los agentes de circulación 30. Vehículos especiales y Vehículos de Movilidad Personal 31. Los peligros concretos de la vía y su señalización 32. Factores que disminuyen las aptitudes del conductor 33. La seguridad pasiva 34. Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor (ADAS) 35. La conducción nocturna y en condiciones adversas 36. La conducción en autopistas y autovías 37. Elementos que intervienen en los accidentes de circulación 38. Comportamiento en caso de accidente

Tema 38 Comportamiento en caso de accidente

Es importante que los conductores sepan cómo comportarse ante un accidente de tráfico y cuáles son las técnicas para auxiliar a los heridos si los hubiera.

Si presenciamos un accidente de circulación, debemos proteger la zona sin ponernos en peligro y avisar con rapidez al servicio de emergencias, llamando al teléfono gratuito 112 cuando sea necesario.

El 112 puede utilizar la cobertura de otra compañía si no está disponible la de nuestro operador. Sin embargo, una llamada móvil convencional no puede realizarse si no existe cobertura de ninguna red compatible.

Los conductores y demás usuarios de la vía que se vean implicados en un accidente, lo presencien o tengan conocimiento de él están obligados a auxiliar o solicitar auxilio para las víctimas, si las hubiera. También deben colaborar para evitar mayores peligros o daños, restablecer la seguridad de la circulación y esclarecer los hechos, en la medida de lo posible y sin generar nuevos riesgos.

1. Medidas a adoptar en caso de accidente

1.1 Medidas de carácter general

Los conductores deben detenerse siempre que sea posible y no se cree otro peligro para la circulación.

Es importante que establezcan un orden de preferencia en relación a la gravedad de cada situación para atender a los heridos más graves con prioridad.

El orden de preferencia es el siguiente:

  1. Proteger: garantizar la seguridad de la circulación, de los afectados y de quienes prestan ayuda.
  2. Avisar: solicitar la asistencia necesaria mediante el 112.
  3. Socorrer: auxiliar a las víctimas según nuestros conocimientos y las indicaciones de emergencias.
  4. Facilitar nuestra identidad y los datos del vehículo a los demás implicados cuando los soliciten.
  5. Colaborar con la autoridad o sus agentes.

Se debe mantener en todo caso la calma, colaborar con los Agentes de la circulación y llamar al 112 para pedir auxilio.

Información que debemos facilitar al 112

  • Localización: carretera, punto kilométrico, sentido de circulación o referencias que permitan encontrar el lugar.
  • Número de vehículos y de personas afectadas, indicando si alguien está atrapado, no responde, no respira normalmente o sangra abundantemente.
  • Riesgos existentes, como incendio, combustible derramado o mercancías peligrosas.

Debemos responder a las preguntas del operador, seguir sus instrucciones y no finalizar la llamada hasta que nos lo indique.

1.2 Medidas en relación con la seguridad de la circulación

Accidente colocación baliza V16

Tras el accidente, se debe detener el vehículo en un lugar seguro cumpliendo las normas viales si fuera posible, parar el motor e inmovilizarlo. Solo se cortará el encendido de otros vehículos implicados si puede hacerse sin riesgo; no debemos aproximarnos a un vehículo incendiado o peligroso para realizar esta operación.

Señalización del vehículo inmovilizado

Debemos activar las luces de emergencia y, cuando proceda, las luces de posición y de gálibo. Además, utilizaremos el dispositivo reglamentario de preseñalización de peligro.

En los turismos matriculados en España, desde el 1 de enero de 2026 debe utilizarse una baliza V-16 conectada y certificada. Los triángulos y las balizas sin conectividad ya no sirven como dispositivo reglamentario para estos vehículos.

Colocaremos la baliza en la parte más alta posible del vehículo, de modo que se garantice su máxima visibilidad, evitando exponernos al tráfico. Su señal luminosa permite advertir la inmovilización en 360 grados.

Salida del vehículo y protección de los ocupantes

Si no se puede reanudar la marcha, los ocupantes deben abandonar el vehículo cuando exista un lugar seguro fuera de la plataforma de circulación. Deben salir por el lado contrario al flujo del tráfico, sin transitar ni permanecer en los carriles o arcenes.

Si las condiciones no permiten salir con seguridad, permanecerán dentro con el cinturón abrochado, salvo que exista un peligro inmediato que obligue a ponerse a salvo, como un incendio.

El conductor de un turismo debe utilizar el chaleco reflectante cuando salga y ocupe la calzada o el arcén de una vía interurbana. Conviene tenerlo accesible y ponérselo antes de salir.

Se intentará colocar el vehículo en un lugar donde no obstaculice el tránsito y retirar la carga de la calzada cuando sea factible y seguro. Si el vehículo puede continuar con seguridad y necesita auxilio, debe abandonar los carriles y dirigirse hacia la primera salida disponible utilizando el arcén derecho; si no puede, se detendrá donde cause el menor obstáculo. No debemos exponernos al tráfico ni manipular cargas peligrosas para despejar la vía.

Se debe evitar fumar, encender cerillas o producir llamas. Si hay fuego, avisaremos al 112 y nos alejaremos. Solo se intentará apagar un conato con un extintor adecuado si se sabe utilizar, existe una salida segura y no se pone a nadie en peligro. No debemos abrir completamente el capó ni aproximarnos a un incendio desarrollado.

Si es necesario iluminar la zona, se hará sin deslumbrar a otros usuarios ni colocar vehículos de forma que creen nuevos obstáculos o peligros.

1.3 Medidas en relación con las víctimas

Si aparentemente hubiera fallecido o resultado gravemente herida alguna persona, o se hubiera avisado a la autoridad o sus agentes, debemos evitar modificar el estado de las cosas, las huellas y las pruebas. Esta precaución no debe perjudicar la seguridad de los heridos o de la circulación ni retrasar una actuación necesaria para salvar una vida.

Es importante prestar a los heridos el auxilio más adecuado según las circunstancias y solicitar asistencia sanitaria cuando sea necesaria. Ante dudas sobre la gravedad de las lesiones, llamaremos al 112 y seguiremos sus indicaciones.

Si aparentemente hay heridos o fallecidos, los implicados deben avisar a la autoridad o sus agentes y permanecer o volver al lugar hasta su llegada, salvo que se les autorice a abandonarlo, deban auxiliar a los heridos o necesiten ser atendidos.

No será necesario avisar a los agentes ni permanecer en el lugar si solo se han producido heridas claramente leves, la seguridad de la circulación está restablecida y ninguno de los implicados lo solicita. Esto no elimina la obligación de facilitar la identidad y los datos del vehículo cuando corresponda.

1.4 Medidas en relación con la propia identidad de los afectados

Cada implicado debe comunicar su identidad a las demás personas implicadas si se la piden, así como facilitar los datos de su vehículo cuando se los soliciten. También conviene intercambiar los datos del seguro necesarios para tramitar el siniestro.

Esto es importante en los casos en los que se hayan producido daños materiales para tomar las medidas necesarias en relación con el seguro de los vehículos.

Si solo hay daños materiales y alguna parte afectada no está presente, debemos tomar las medidas adecuadas para facilitarle cuanto antes nuestro nombre y dirección, directamente o a través de los agentes.

El parte de accidente debe cumplimentarse en un lugar seguro fuera de la vía. Está prohibido hacerlo en la plataforma de circulación, que incluye la calzada y los arcenes.

1.5 Medidas en relación con la Autoridad o sus Agentes

Además de avisar a la autoridad cuando corresponda, se deben facilitar a sus agentes los datos personales y del vehículo necesarios, presentar la documentación exigible y aportar información veraz sobre cómo se produjo el accidente.

Los conductores y los demás usuarios obligados por la normativa deben someterse a las pruebas de alcohol y drogas legalmente requeridas. Esta obligación puede afectar también a otros usuarios implicados en un accidente o que hayan cometido una infracción, en los supuestos previstos legalmente.

Los usuarios no implicados deben colaborar en cuanto les sea posible y les afecten estas medidas, salvo cuando manifiestamente no sea necesaria su colaboración o ya se hayan personado la autoridad o sus agentes. En cualquier caso, deben obedecer sus indicaciones y evitar detenerse por curiosidad o entorpecer la asistencia.

1.6 Medidas en relación con la compañía aseguradora

El tomador del seguro, el asegurado o el beneficiario deben comunicar el siniestro a la compañía aseguradora lo antes posible y, como máximo, dentro de los siete días desde que lo hayan conocido, salvo que la póliza establezca un plazo más amplio.

Conviene aportar una descripción de los hechos y los datos disponibles de vehículos, daños y testigos. Las fotografías solo deben tomarse si puede hacerse sin riesgo y sin entorpecer la atención a las víctimas.

2. Remolque de vehículos accidentados

La retirada y el traslado de vehículos accidentados o averiados deben realizarse mediante vehículos de auxilio en vías públicas adecuados e inscritos en el Registro Estatal de Auxilio en Vías Públicas, conforme a la normativa aplicable.

Excepcionalmente pueden utilizarse otros vehículos adecuados cuando las masas o dimensiones del vehículo inmovilizado impidan emplear un vehículo de auxilio. Esta excepción no autoriza a un turismo particular a remolcar otro con una cuerda hasta un lugar cercano.

2.1 Averías o accidentes con mercancías peligrosas

Si un vehículo que transporta mercancías peligrosas no puede continuar su marcha por una avería o accidente, su tripulación debe aplicar las instrucciones escritas previstas en el ADR y las demás medidas legales. A continuación debe informar a emergencias y, cuando sea posible, a la empresa transportista y a la expedidora.

Si la tripulación no puede pedir ayuda, otra persona debe avisar al 112. Debe abstenerse de manipular la mercancía, alertar del peligro a otros usuarios sin exponerse y auxiliar a las víctimas únicamente si puede hacerlo con seguridad.

Al contactar con emergencias se facilitarán la localización, el estado del vehículo, las características del suceso, la existencia de víctimas, los datos conocidos de las mercancías peligrosas y las condiciones meteorológicas. Los números de los paneles naranjas solo se comunicarán si pueden leerse desde un lugar seguro, sin acercarse al vehículo ni a un derrame.

3. Auxilio sanitario. Primeros auxilios a las víctimas

El orden de actuación al aproximarnos a un accidente es primero proteger, después avisar a los servicios de emergencia y posteriormente socorrer a los heridos (PAS).

La protección de quienes ayudan y de las víctimas es prioritaria. Si hay varias personas, pueden repartirse las tareas: una avisa al 112 mientras otra inicia la asistencia urgente, sin retrasar el control de una hemorragia masiva o una RCP necesaria.

La ayuda sanitaria evaluará el estado de los implicados en el accidente y realizará su traslado cuando sea necesario. Debemos facilitar su acceso y seguir las indicaciones de los profesionales.

La finalidad de la persona que auxilia en un accidente es mantener a los heridos en las mejores condiciones hasta que esta ayuda llegue.

Forma parte de la cadena asistencial que está constituida por todas las personas que participan en la asistencia a un accidentado. Para ello la primera persona que participa en esta cadena es el testigo.

Cuando se intente ayudar a un herido se deben buscar dos objetivos:

  1. Evitar maniobras incorrectas, la manipulación innecesaria de heridas o la administración de medicamentos por iniciativa propia.
  2. Ordenar las atenciones por su urgencia y actuar dentro de nuestros conocimientos, siguiendo las instrucciones del 112.

3.1 Normas generales ante un accidentado

Se deberá actuar de manera rápida pero a la vez serena examinando a cada uno de los heridos para identificar a los que necesiten una atención más inmediata.

Se debe buscar la colaboración de personas que nos puedan ser útiles para pedir auxilio y intentaremos tranquilizar a las víctimas.

No se debe dar comida ni bebida a los heridos. Tampoco se retirará de forma rutinaria el casco de motoristas y ciclomotoristas. Si impide abrir la vía aérea o realizar la RCP, su retirada puede ser necesaria: debe hacerse por personas formadas o siguiendo las instrucciones del 112, minimizando el movimiento del cuello.

Tampoco podemos proporcionar al herido ningún medicamento o pomada para las heridas o quemaduras.

Se debe tener especial cuidado de no mover el cuello del accidentado, ya que el traumatismo puede haber lesionado la columna vertebral o la médula. Estar consciente no descarta estas lesiones, y estar inconsciente no demuestra que esa sea la causa.

Mantendremos la cabeza y el cuello lo más estables posible, sin forzarlos ni intentar enderezarlos. No debemos improvisar un collarín ni colocar dispositivos de inmovilización sin formación. Mantener abierta la vía aérea tiene prioridad si la respiración está comprometida.

Es importante no mover a los heridos salvo que exista un peligro inmediato, sea necesario mantener abierta la vía aérea o deba realizarse RCP. En un accidentado con posible lesión traumática, estar inconsciente y respirar no obliga por sí solo a colocarlo de lado.

El traslado sanitario debe organizarlo el servicio de emergencias y realizarse, como norma general, en un vehículo adecuado con personal cualificado. No debemos trasladar por iniciativa propia a un herido grave en un vehículo particular; seguiremos las indicaciones del 112.

Otras normas son no ensuciar las heridas, evitar que los accidentados caminen o se muevan innecesariamente y cubrirlos con ropa o mantas para que no pierdan temperatura. Se pueden aflojar las prendas que compriman, sin mover innecesariamente al herido ni retirar ropa que no sea preciso quitar.

3.2 Conocer el estado de los heridos

Si existe más de un herido, debemos identificar las amenazas inmediatas para la vida, especialmente la falta de respuesta con respiración ausente o anormal y las hemorragias externas masivas. Pediremos ayuda y seguiremos las prioridades que indique el 112, sin guiarnos solo por quién grita más o presenta lesiones más visibles.

La primera valoración debe comprobar la respuesta del herido, su respiración y la existencia de hemorragias graves. Una persona sin formación sanitaria no debe perder tiempo buscando el pulso para decidir si inicia la RCP.

1. Conocer el estado de consciencia

Hablaremos al herido en voz alta y, si es necesario, le tocaremos suavemente los hombros. No debemos sacudirlo ni darle pellizcos. Si no responde, llamaremos inmediatamente al 112, preferentemente con el altavoz activado, y comprobaremos su respiración mientras se establece la comunicación.

2. Conocer si respira

Para conocer si respira, primero debemos asegurarnos de que la vía aérea está abierta y no se encuentra obstruida.

Cuando un herido está inconsciente, la relajación muscular puede permitir que la lengua obstruya la vía aérea. No se debe intentar tirar de ella ni introducir los dedos a ciegas en la boca.

Si se sospecha una lesión cervical, una persona formada puede realizar la tracción mandibular: elevar la mandíbula hacia delante desde sus ángulos, sin inclinar la cabeza. Esta maniobra es distinta de la frente-mentón. Si no se sabe realizar o no permite abrir la vía aérea, seguiremos las instrucciones del 112 y utilizaremos la apertura necesaria con el mínimo movimiento posible del cuello: permitir la respiración es prioritario.

Observaremos si el pecho se mueve y escucharemos y sentiremos la respiración acercándonos a la boca y la nariz, durante un máximo de 10 segundos. Solo retiraremos objetos de la boca si están claramente visibles, sueltos y son fáciles de extraer.

Los jadeos aislados, las bocanadas lentas o una respiración irregular y trabajosa no son respiración normal. Si el herido no responde y no respira normalmente, debemos sospechar una parada cardiorrespiratoria.

En un adulto en esta situación se iniciará inmediatamente la RCP con compresiones torácicas. No hay que retrasarla para buscar el pulso ni realizar dos ventilaciones iniciales antes de comenzar las compresiones.

3. Reconocer una posible parada cardiorrespiratoria

Para quien presta primeros auxilios sin formación sanitaria, la combinación de falta de respuesta y respiración ausente o anormal basta para iniciar RCP, siguiendo al 112.

No es necesario esperar a comprobar que el corazón ha dejado de latir. Ante la duda sobre si la respiración es normal, el operador de emergencias ayudará a valorar la situación.

Si respira normalmente, vigilaremos de forma continua su estado. Respirar, toser o moverse no garantiza que la circulación sea adecuada ni descarta una hemorragia interna u otra lesión grave.

4. Conocer si hay hemorragias importantes

Hay que atender con urgencia las heridas que pierden sangre abundantemente. Una hemorragia externa masiva debe comprimirse cuanto antes; si hay varias personas, esta actuación puede realizarse al mismo tiempo que el aviso y la valoración de la respiración.

Las hemorragias pueden ser externas, cuando la sangre sale al exterior por una herida; internas, cuando se acumula dentro del organismo; o internas exteriorizadas, cuando sale por un orificio natural, como el oído, la nariz o la boca. No todo sangrado por estos orificios tiene origen interno, pero tras un traumatismo requiere especial atención.

3.3 Actuaciones principales a heridos

Si el herido está consciente y responde a las preguntas, debemos tranquilizarlo y valorar su estado. Estar consciente no excluye lesiones graves, dificultad respiratoria o una hemorragia importante que necesite actuación urgente.

El herido deberá ser observado en todo momento hasta que llegue la asistencia sanitaria, vigilando su respiración y cualquier pérdida de consciencia o empeoramiento.

Si el herido está inconsciente pero respira normalmente, pueden presentarse complicaciones que hagan peligrar su vida, como la obstrucción de la vía aérea por la lengua, sangre o vómito.

Es necesario mantener abierta la vía aérea y vigilar la respiración, evitando movimientos del cuello. Si se dispone de formación, puede utilizarse la tracción mandibular; en caso contrario, seguiremos las indicaciones del 112.

Es importante no moverlo salvo que la seguridad, la apertura de la vía aérea o la RCP lo hagan necesario.

Posición lateral de seguridad y traumatismos

La posición lateral de seguridad es útil en una persona inconsciente que respira normalmente cuando no existe sospecha de traumatismo. En un accidente de tráfico no debe utilizarse de forma automática.

Si el vómito, la sangre u otra circunstancia impiden mantener despejada la vía aérea, puede ser necesario girar al herido. Con ayuda, intentaremos hacerlo en bloque, manteniendo alineados la cabeza, el cuello y el tronco. La protección de la vía aérea tiene prioridad.

Si el herido no responde y no respira normalmente, debe iniciarse la RCP sin intentar distinguir mediante el pulso entre una parada respiratoria y una parada cardiaca.

Cuando una función vital está comprometida, debemos actuar según nuestros conocimientos y las indicaciones del 112: por ejemplo, iniciar RCP o controlar una hemorragia grave.

La falta de respuesta y de respiración normal constituye una situación extremadamente grave. Las técnicas de ventilación y RCP que se explican a continuación corresponden al adulto; en niños y lactantes deben adaptarse a su edad, siguiendo las instrucciones del 112 y la formación específica.

3.4 Técnica de soporte ventilatorio

Las ventilaciones de rescate o boca a boca deben realizarse correctamente para que sean efectivas, manteniendo abierta la vía aérea. En la RCP del adulto, quien esté formado y pueda realizarlas alternará 30 compresiones con 2 ventilaciones. Si no sabe o no puede ventilar, realizará compresiones continuas siguiendo al 112.

Con la vía aérea abierta, se tomará una inspiración normal, se cerrarán los orificios nasales y se sellará la boca del herido con la propia para evitar fugas de aire.

Cada insuflación durará aproximadamente un segundo, con aire suficiente para que el pecho comience a elevarse. Dejaremos que descienda antes de la siguiente. La pausa para las dos ventilaciones no debe superar 10 segundos. Si el pecho no se eleva, revisaremos la apertura y el sellado, sin retrasar la vuelta a las compresiones con intentos repetidos.

3.5 Técnica de reanimación cardio-pulmonar (RCP)

La reanimación cardiopulmonar combina compresiones torácicas y, cuando se sabe y se puede, ventilaciones de rescate. Su finalidad es mantener el aporte de sangre y oxígeno a los órganos vitales hasta que llegue ayuda. El masaje cardiaco constituye la parte de compresiones de la RCP.

Para realizarla en un adulto, nos colocaremos de rodillas a su lado. Las compresiones se realizan con la persona boca arriba, preferentemente sobre una superficie firme. Situaremos el talón de una mano en el centro del pecho, sobre la mitad inferior del esternón, evitando su extremo inferior y las costillas.

Colocaremos la otra mano encima, entrelazaremos los dedos y mantendremos los brazos rectos y los hombros sobre las manos. Comprimiremos el pecho entre 5 y 6 centímetros y permitiremos que se expanda completamente después de cada compresión, sin apoyarnos sobre él.

La RCP básica del adulto comienza con 30 compresiones torácicas, seguidas de 2 ventilaciones si quien auxilia está formado y puede realizarlas.

Las compresiones se realizarán a un ritmo de 100 a 120 por minuto. Si no se sabe o no se puede dar ventilaciones, se harán compresiones continuas. Deben reducirse al mínimo las interrupciones.

Continuaremos hasta que los profesionales asuman la asistencia, la persona muestre signos claros de recuperación y respire normalmente, no podamos continuar por agotamiento o el lugar deje de ser seguro. No interrumpiremos la RCP para comprobar el pulso.

Uso del desfibrilador externo automatizado

Si hay un desfibrilador externo automatizado, DEA o DESA, pediremos que alguien lo traiga mientras continúa la RCP. Lo encenderemos y seguiremos sus instrucciones y las del 112.

  • Descubrir el pecho y secarlo si está mojado.
  • Colocar los parches como indican sus dibujos.
  • No tocar al herido mientras el aparato analiza el ritmo ni cuando administra una descarga.
  • Reanudar inmediatamente la RCP cuando lo indique, tanto si ha aconsejado una descarga como si no.

3.6 Actuación ante hemorragias

3.6.1 Actuación sobre hemorragia externa

Ante una hemorragia externa importante, la primera medida es presionar directamente sobre la herida con gasas, apósitos o una tela limpia, manteniendo una presión firme y continua.

Utilizaremos guantes, si están disponibles, para evitar el contacto con la sangre. Si existe un objeto clavado, no debemos extraerlo: presionaremos alrededor, sin empujarlo hacia dentro.

No se debe elevar sistemáticamente una extremidad lesionada ni moverla para intentar frenar el sangrado. La presión directa es prioritaria, especialmente si puede existir una fractura.

Si el apósito se empapa, mantendremos la presión y no retiraremos el primero para revisar la herida. Puede añadirse otro encima, evitando acumular capas que dificulten ejercer presión eficaz.

No debemos perder tiempo buscando puntos de compresión de arterias alejados de la herida. Si la hemorragia de una extremidad amenaza la vida y no se controla con presión directa, será necesario valorar un torniquete adecuado.

El torniquete comercial está indicado para hemorragias de brazos o piernas que amenazan la vida y no se controlan con presión directa, o cuando no es posible mantenerla. Debe emplearse por una persona formada o siguiendo las instrucciones de emergencias. No se recomienda improvisarlo con gomas, cordones o materiales estrechos.

Se coloca entre 5 y 7 centímetros por encima de la herida, hacia el tronco, sin situarlo sobre una articulación, y se aprieta hasta detener el sangrado. Debe anotarse la hora de colocación. No se afloja ni se retira por iniciativa propia: esa decisión corresponde al personal sanitario.

3.6.2 Actuación ante una hemorragia interna

Las hemorragias internas pueden ser muy graves. El herido puede presentar palidez, piel fría y sudorosa, debilidad, respiración rápida o alteración de la consciencia. Estos signos no siempre aparecen juntos, y la ausencia de sangre visible no descarta una hemorragia importante.

Debemos avisar al 112, mantener al herido quieto y abrigado y vigilar su respiración y consciencia. No se debe colocar de forma rutinaria la cabeza más baja que el cuerpo ni elevar las piernas de un accidentado con posibles lesiones. Evitaremos cambiarlo de posición salvo por seguridad o para mantener la vía aérea, y no le daremos comida ni bebida.

Ante una posible hemorragia interna exteriorizada, vigilaremos especialmente la respiración, la consciencia y los vómitos. La salida de sangre o líquido por los oídos después de un golpe en la cabeza requiere asistencia urgente; no deben taponarse.

Si el vómito amenaza la vía aérea, giraremos al herido solo lo necesario para permitir su salida, preferentemente con ayuda y manteniendo alineados cabeza, cuello y tronco, según las indicaciones del 112.

3.7 Actuación ante una quemadura

En los accidentes de tráfico pueden producirse quemaduras por un incendio o por contacto con líquidos y superficies calientes. El roce del cuerpo contra el asfalto también puede causar abrasiones y lesiones por fricción.

Si la ropa está ardiendo, debemos impedir que la persona corra y apagar las llamas de forma segura, utilizando agua o una manta adecuada para sofocarlas. No se debe dirigir un extintor hacia la cara. Antes de ayudar, comprobaremos que no existe riesgo para quienes intervienen.

En ningún caso se debe retirar la ropa que haya quedado pegada al cuerpo del herido por culpa del incendio, ni pinchar las ampollas que se le puedan crear porque ello aumentaría el riesgo de infección.

Enfriamiento y protección de la quemadura

En una quemadura térmica, enfriaremos la zona con agua corriente fresca durante unos 20 minutos, manteniendo caliente el resto del cuerpo para evitar la hipotermia. No utilizaremos hielo, cremas, aceites ni remedios caseros.

Después la cubriremos con un apósito limpio no adherente, sin apretar. Retiraremos anillos o prendas próximas solo si no están pegados y puede hacerse sin dañar la piel. Vigilaremos la consciencia y la respiración y solicitaremos ayuda urgente ante quemaduras extensas, profundas, en la cara o con dificultad respiratoria.

3.8 Actuación ante una fractura

Las fracturas son habituales en los accidentes de tráfico. Un herido politraumatizado presenta lesiones traumáticas en distintas partes del cuerpo que pueden comprometer su vida; no significa únicamente que tenga varias fracturas.

No se debe mover innecesariamente al accidentado con una posible fractura. Debemos controlar sus funciones vitales y evitar lesiones añadidas, salvo que sea imprescindible movilizarlo por un peligro inmediato, para proteger la vía aérea o realizar RCP.

En un accidente de tráfico pueden lesionarse, entre otros, el cráneo, las vértebras cervicales, el húmero, la pelvis, el fémur y la tibia.

Las fracturas pueden ser cerradas o abiertas y, además, presentar complicaciones:

  • Cerradas: la piel que recubre la zona de la fractura permanece intacta.
  • Abiertas: existe una herida que comunica el exterior con la zona de la fractura, aunque el hueso no sobresalga.
  • Complicadas: se acompañan de lesiones de vasos sanguíneos, nervios u otras estructuras. Pueden ser abiertas o cerradas.

Las fracturas pueden producir dolor intenso, dificultad para mover la zona, edema, hematoma, acortamiento o deformidad de una extremidad. Poder moverla no descarta una fractura; no debemos forzar el movimiento para comprobarlo.

Ante una fractura abierta, cubriremos la herida con un apósito limpio y controlaremos el sangrado sin presionar sobre el hueso expuesto ni intentar introducirlo. Sostendremos la zona lesionada sin enderezarla, apoyando por encima y por debajo para evitar movimientos, y esperaremos la asistencia sanitaria.

4. Botiquín de primeros auxilios y omisión del deber de socorro

4.1 Botiquín de primeros auxilios

Siempre es recomendable llevar un pequeño botiquín con productos necesarios para realizar curas en caso de accidente.

En un turismo particular, llevar botiquín es una recomendación y no una obligación general del Reglamento General de Vehículos.

Es recomendable incluir guantes desechables, preferentemente de nitrilo, gasas y apósitos estériles, vendas, esparadrapo, tijeras de punta roma y una manta térmica. Debemos revisar el estado y la caducidad del material. Una goma elástica no sustituye a un torniquete comercial adecuado.

4.2 Omisión del deber de socorro

El deber de socorro es una obligación legal. El Código Penal castiga no socorrer a una persona desamparada y en peligro manifiesto y grave cuando se puede hacerlo sin riesgo propio ni de terceros. La valoración penal depende de las circunstancias del caso.

Quien no pueda prestar socorro directamente debe solicitar con urgencia ayuda ajena. Por tanto, la omisión puede consistir tanto en no ayudar cuando se puede como en no pedir auxilio cuando no es posible intervenir.

Abandono del lugar del accidente

Además, el Código Penal tipifica el abandono voluntario del lugar por el conductor de un vehículo a motor o ciclomotor que haya causado un accidente con fallecidos o determinadas lesiones, fuera de los supuestos de omisión del deber de socorro y sin riesgo propio o de terceros. La llegada de otras personas para ayudar no autoriza por sí sola al causante a marcharse.

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