37. Elementos que intervienen en los accidentes de circulación
Índice de contenido
- 1. La vía y su entorno
- 2. El conductor
- 3. El vehículo y su carga
- 4. El accidente de circulación
- 5. Causas imputables al factor humano
- 5.1 Comportamientos incorrectos de los peatones
- 5.2 Comportamientos incorrectos de los conductores
- 5.3 La distancia de reacción
- 5.4 La distancia de frenado
- 5.5 La distancia de detención
- 5.6 La distancia o intervalo de seguridad
- 5.7 Prioridad o preferencia de paso
- 5.8 Los adelantamientos
- 5.9 El estado psicofísico del conductor
- 6. Causas imputables al vehículo
- 7. Causas imputables a la vía

Los elementos que intervienen en el tráfico son principalmente tres:
- La vía, por ser el lugar físico donde se desarrolla el tráfico.
- El vehículo, sus pasajeros y su carga.
- El factor humano, que comprende a los conductores y también a los demás usuarios de la vía, como peatones y pasajeros.
1. La vía y su entorno

La vía es un lugar estático donde se desarrolla el tráfico pero a la vez es cambiante, ya que las situaciones que en ella se den pueden ser muy diversas.
Para poder responder a todas las situaciones con las que nos podemos encontrar existe un nivel de exigencia para dar la respuesta adecuada en cada momento.

Por ejemplo podemos encontrarnos que no es lo mismo conducir por tramos rectos que con curvas, de día que de noche o cuando existe mucho tráfico a cuando no lo hay.
También es más sencillo conducir cuando la vía está bien señalizada a cuando no lo está ya que la información de la que disponemos es más completa.
1.1 Adaptación a las condiciones de la vía
El conductor debe tener en cuenta el estado del pavimento, la visibilidad, la intensidad del tráfico y las condiciones meteorológicas. Una misma vía puede exigir una conducción diferente si llueve, aparece niebla, hay obras o se aproxima una retención.
Velocidad y campo de visión
No basta con respetar la velocidad máxima señalizada: debemos circular de forma que podamos detener el vehículo dentro de la zona que vemos y ante los obstáculos que puedan presentarse.
2. El conductor

El conductor es el encargado de dar una respuesta adecuada a cada situación que se presente en la vía atendiendo a las condiciones atmosféricas, a su geometría y a las normas y señales de circulación que la regulan.

El conductor recibe información del entorno en el que conduce el vehículo a través de estímulos, sobre todo mediante la vista y el oído. Una vez los percibe, toma decisiones sobre qué acción ejecutar, como pisar el freno o girar el volante.

La capacidad de respuesta del conductor ante los estímulos puede verse alterada cuando su estado psicofísico no es adecuado, por ejemplo, por el consumo de alcohol o drogas, determinados medicamentos, el cansancio o la falta de sueño.
2.1 Formación, experiencia y atención
El nivel de capacidad de cada conductor depende de la formación adquirida antes y después de obtener el permiso y de la experiencia al volante. Haber vivido más situaciones puede ayudar a anticipar riesgos, pero la experiencia no compensa las distracciones ni un estado psicofísico inadecuado.
El conductor debe conservar la libertad de movimientos, el campo de visión y la atención necesarios, y estar en condiciones de controlar el vehículo en todo momento.
3. El vehículo y su carga

Además de la capacidad de respuesta del conductor la seguridad en la conducción también vendrá dada por el estado del vehículo y su carga al realizar las acciones que se desprenden de las decisiones del conductor.

El buen estado del conductor y del vehículo contribuyen a una respuesta segura. Será necesario que el vehículo responda adecuadamente al frenar, acelerar o cambiar de dirección, y mantener en buen estado los frenos, las luces, los neumáticos y los demás elementos que afectan a la seguridad.
También es de vital importancia la manera de conducir el vehículo que se recomienda que sea suave y prudente y la carga del vehículo, cuya distribución y peso puede afectar también en los accidentes de circulación.
3.1 Colocación de la carga y de los ocupantes
La carga debe distribuirse y sujetarse de forma que no caiga, se desplace peligrosamente ni comprometa la estabilidad. Tampoco puede ocultar las luces, las placas o los dispositivos de señalización. No se deben superar las masas autorizadas del vehículo.
Objetos y animales dentro del habitáculo
Los objetos y animales transportados deben colocarse de manera que no interfieran en la conducción. Los pasajeros deben mantener una posición adecuada y utilizar el cinturón o el sistema de retención infantil cuando sea obligatorio.
4. El accidente de circulación

Las exigencias de la conducción y las capacidades del conductor y del vehículo deben estar equilibradas. Cuando las exigencias superan la capacidad de respuesta, aumenta el riesgo de accidente de circulación.
Es importante y necesario conocer las causas que producen los accidentes de tráfico para prevenirlos y reducir sus consecuencias: fallecimientos, lesiones y daños materiales.
En un accidente de tráfico pueden intervenir uno o varios de los tres elementos antes mencionados: la vía y su entorno, el factor humano y el estado del vehículo. Con frecuencia se combinan distintos factores de riesgo.
4.1 Momentos y situaciones que requieren especial atención
Los desplazamientos de entrada y salida del trabajo, los fines de semana, los festivos y los periodos de vacaciones, como Semana Santa, verano y diciembre, pueden presentar condiciones de tráfico diferentes. Durante la madrugada también debemos prestar especial atención a la falta de visibilidad y a la somnolencia.
El riesgo no depende únicamente del día o de la hora: influyen la cantidad de desplazamientos, el tipo de vía, la velocidad, el descanso y la conducta de los usuarios. No debe darse por seguro un trayecto habitual o corto.
5. Causas imputables al factor humano

El ser humano participa en la conducción bien siendo pasajero, conductor o peatón. Entre las causas de accidente imputables al hombre podríamos encontrarnos con lo que son comportamientos incorrectos infringiendo las normas y señales de tráfico, y los que son consecuencia de un estado psicofísico determinado.
5.1 Comportamientos incorrectos de los peatones
El peatón es especialmente vulnerable en un atropello, porque no dispone de la protección de un vehículo. Los atropellos pueden estar relacionados con conductas incorrectas de peatones o conductores y con factores de la vía o de la visibilidad.

Entre los comportamientos incorrectos de los peatones se encuentran cruzar fuera de los pasos cuando existen en la zona, atravesar la calzada en diagonal, irrumpir sin prestar atención al tráfico o subir y bajar de un vehículo de forma antirreglamentaria.
Cruce seguro de la calzada
Cuando existan pasos para peatones en la zona, deben utilizarse y obedecerse sus semáforos o las indicaciones de los agentes. En un paso señalizado sin semáforo, tener prioridad no exime de comprobar que la distancia y velocidad de los vehículos permiten cruzar con seguridad.
Si se cruza fuera de un paso, debe comprobarse que puede hacerse sin riesgo ni entorpecimiento indebido, atravesando perpendicularmente y sin detenerse innecesariamente. Las plazas y glorietas deben rodearse, salvo que exista un paso para peatones habilitado.
Los niños y las personas mayores son especialmente vulnerables en los atropellos. También requieren especial protección las personas con discapacidad o dificultades de percepción o movilidad. Los conductores deben extremar las precauciones, moderar la velocidad y detenerse si es necesario, anticipando una posible irrupción en la calzada.
5.2 Comportamientos incorrectos de los conductores

Entre las conductas de los conductores que aumentan el riesgo de accidente se encuentran infringir las normas del Reglamento General de Circulación, no mantener la distancia de seguridad, no respetar la prioridad o sobrepasar la velocidad establecida.
En zona urbana también pueden provocar accidentes los adelantamientos incorrectos, la velocidad inadecuada y el incumplimiento de las señales de stop o ceda el paso.
Por lo que se refiere a la velocidad existen dos tipos de infracciones relacionadas con ella:
- Exceso de velocidad: superar el límite máximo aplicable a la vía, al vehículo o a las condiciones de circulación. El conductor debe vigilar el velocímetro y respetar las limitaciones.
- Velocidad inadecuada: circular demasiado deprisa para las circunstancias, aunque no se supere el límite máximo. El conductor debe adaptar la velocidad al tráfico, la visibilidad, la adherencia y las demás condiciones existentes.

Así pues, en todo momento el conductor debe respetar los límites máximos de velocidad en cada vía y ajustar la velocidad del vehículo a las situaciones cambiantes de la vía.
Es por ello que el conducir a una velocidad limitada no es siempre sinónimo de buena conducción ya que es posible que se tenga que reducir esa velocidad por la situación del tráfico.

A mayor velocidad se dispone de menos tiempo para observar y corregir un error, y se necesita más espacio para detenerse. Para un mismo tiempo de reacción, aumenta la distancia recorrida antes de actuar, y también aumenta la distancia de frenado. Además, las consecuencias de una colisión pueden ser más graves. La velocidad no reduce por sí misma el tiempo que una persona necesita para reaccionar.
5.3 La distancia de reacción
El tiempo de reacción es el intervalo que transcurre desde que el conductor percibe un peligro hasta que comienza a actuar, por ejemplo, pisando el freno. Puede utilizarse un segundo como referencia didáctica, pero no es un valor fijo para todas las personas ni para todas las situaciones.
Durante el tiempo de reacción, el vehículo continúa recorriendo espacio. Ese recorrido se denomina distancia de reacción y será mayor cuanto más alta sea la velocidad o más tarde el conductor en responder.
El tiempo de reacción varía según la persona y su estado físico y psíquico. La fatiga, la falta de sueño, las distracciones, el alcohol, las drogas y ciertos medicamentos pueden retrasar la respuesta. Las comidas copiosas también pueden favorecer la somnolencia.
Ejemplos de distancia de reacción
Si el tiempo de reacción es de un segundo y la velocidad se mantiene constante, el vehículo recorre aproximadamente:
- A 30 km/h: 8,3 metros.
- A 50 km/h: 13,9 metros.
- A 90 km/h: 25 metros.
- A 120 km/h: 33,3 metros.
Si el tiempo de reacción se duplica, también se duplica esta distancia, manteniendo la misma velocidad. Estos ejemplos no incluyen el recorrido posterior durante la frenada.

5.4 La distancia de frenado

La distancia de frenado es aquella que recorre el vehículo desde que el conductor pisa el freno hasta que el vehículo queda totalmente detenido.
Factores que alargan la frenada
La distancia de frenado depende de la velocidad inicial, de la adherencia entre los neumáticos y el pavimento, del estado de los frenos, los neumáticos y la suspensión, de la pendiente y de las condiciones de carga.
Con lluvia, nieve, hielo o suciedad en la calzada puede ser necesario mucho más espacio para detenerse. Ningún sistema de ayuda a la conducción elimina los límites de adherencia ni permite prescindir de una distancia de seguridad suficiente.
5.5 La distancia de detención

La distancia de detención o de parada técnica, es aquella que recorre el vehículo desde que el conductor percibe el obstáculo hasta que queda totalmente detenido. Podríamos decir que es la suma de la distancia de reacción y la distancia de frenado.

Las distancias de frenado y detención dependen de varios factores, como la calidad y el estado del pavimento, el estado de los frenos y neumáticos o la velocidad a la que se circule. La distancia de detención también depende del tiempo de reacción del conductor.
En ocasiones, un obstáculo no resulta visible con suficiente antelación. Por ello, debemos moderar la velocidad al aproximarnos a intersecciones, curvas, cambios de rasante u otros lugares con visibilidad reducida, anticipando los peligros previsibles.

La zona visible y libre por delante constituye el espacio en el que debemos poder detener el vehículo. Si disminuye la visibilidad o aumenta el espacio necesario para frenar, hay que reducir la velocidad y ampliar el margen de seguridad.
5.6 La distancia o intervalo de seguridad

Otro motivo que causa los accidentes de circulación es el no mantener la distancia de seguridad con los vehículos que nos preceden, ya que con ello se reducen las posibilidades de realizar maniobras para evitar un accidente sin perjudicar al otro vehículo.
Es imprescindible que un vehículo ante un peligro inminente disponga del tiempo y el espacio necesarios para evitar una colisión.
Mantener únicamente una separación equivalente a la distancia de reacción puede resultar insuficiente, porque el vehículo precedente puede frenar de forma distinta al nuestro y las condiciones de adherencia pueden variar.
La norma general exige dejar un espacio que permita detenerse sin colisionar con el vehículo precedente si este frena bruscamente, teniendo en cuenta especialmente la velocidad, la adherencia y la capacidad de frenado.
No existe una regla legal general que fije esta separación en el doble de la distancia de reacción.
La referencia de los dos segundos
En condiciones favorables, una referencia práctica es mantener al menos dos segundos respecto al vehículo precedente. Cuando este pase por un punto fijo, comenzamos a contar; no debemos llegar a ese punto antes de que transcurra ese intervalo.
Esta referencia debe ampliarse cuando empeoren las condiciones y no sustituye las distancias específicas exigidas por la señalización o por la normativa.
Distancias en túneles y pasos inferiores
Cuando no se pretenda adelantar, deben mantenerse al menos 100 metros o un intervalo mínimo de cuatro segundos. Para vehículos de MMA superior a 3.500 kg, el mínimo es de 150 metros o seis segundos.
Separación para facilitar el adelantamiento
Además de evitar un alcance, quien circule detrás de otro vehículo sin anunciar su propósito de adelantar debe dejar espacio para que pueda adelantarlo con seguridad quien le siga. A estos efectos, los vehículos de MMA superior a 3.500 kg y los vehículos o conjuntos de más de 10 metros deben guardar al menos 50 metros.
Esta obligación adicional no se aplica en poblado, donde esté prohibido adelantar, donde haya más de un carril para el mismo sentido o cuando el tráfico esté tan saturado que no permita el adelantamiento. La obligación de mantener una separación que evite colisiones sigue vigente.

Se deberá aumentar la distancia de seguridad ante un pavimento mojado o deslizante y cuando empeoren la visibilidad o las condiciones de circulación. Los frenos deficientes y los neumáticos deteriorados deben repararse o sustituirse: aumentar la separación no permite circular con un vehículo que no reúna condiciones de seguridad.
5.7 Prioridad o preferencia de paso

Otra de las causas que propician los accidentes de tráfico es no respetar la prioridad de paso, desobedeciendo las señales de stop, ceda el paso o los semáforos en rojo.
En vías urbanas es especialmente importante respetar la prioridad por la presencia de intersecciones, pasos de peatones, ciclistas y otros usuarios. Tener prioridad no permite continuar si con ello se puede provocar una colisión o bloquear una intersección.
Prioridad de los peatones
Los conductores deben ceder el paso a los peatones en los pasos señalizados, aceras y demás zonas peatonales. También deben dejar pasar a quienes estén cruzando la vía a la que el vehículo va a girar, aunque no exista paso para peatones, y respetar los demás supuestos reglamentarios de prioridad.
5.8 Los adelantamientos

Los adelantamientos y los giros incorrectos también causan accidentes tanto en vías urbanas como interurbanas.
El adelantamiento exige especial precaución, sobre todo cuando es necesario ocupar el sentido contrario. Antes de iniciarlo deben comprobarse la visibilidad, el espacio disponible y la posibilidad de completarlo sin riesgo. Se debe señalizar, dejar separación lateral suficiente y regresar al carril de forma gradual y segura, sin superar la velocidad máxima permitida.
Protección de usuarios vulnerables al adelantar
Al adelantar a peatones, animales, vehículos de tracción animal, ciclomotores, vehículos de movilidad personal o ciclistas se debe dejar al menos 1,5 metros de separación lateral, ocupando parte o la totalidad del carril contiguo o contrario. Cuando exista más de un carril por sentido, el cambio de carril debe ser completo.
Fuera de poblado, antes de iniciar estos adelantamientos y durante toda la maniobra, debe circularse al menos 20 km/h por debajo del límite existente en la vía, sin superar tampoco el límite del propio vehículo. Si no se puede cumplir la separación y realizar la maniobra sin peligro, hay que esperar.
5.9 El estado psicofísico del conductor

Entre los principales factores que pueden perjudicar la conducción se encuentran las distracciones, el cansancio, la somnolencia, el alcohol, las drogas y determinados medicamentos. También pueden influir las enfermedades y los estados emocionales que alteren la atención o la capacidad de respuesta.
Es por ello que el conductor debe permanecer siempre atento a la vía y adecuar la conducción a la situación de tráfico que se le presenta en cada momento.
Distracciones y dispositivos electrónicos
Está prohibido utilizar manualmente el teléfono móvil, el navegador u otros dispositivos de comunicación durante la conducción. Tampoco deben utilizarse auriculares, salvo las excepciones reglamentarias. La ruta y los ajustes necesarios deben prepararse antes de iniciar la marcha o con el vehículo estacionado en un lugar permitido.
Una conversación con manos libres también puede distraer. Los sistemas de asistencia del vehículo no eximen de mantener la atención ni de controlar la conducción.
Fatiga y sueño
Si aparecen bostezos frecuentes, dificultad para concentrarse o somnolencia, se debe detener el vehículo en un lugar seguro y descansar. Abrir las ventanillas, subir el volumen de la música o tomar café no sustituye al sueño necesario.
Alcohol, drogas y medicamentos
La opción más segura es no consumir alcohol si se va a conducir. Cumplir el límite legal no garantiza que el alcohol no afecte a la capacidad de conducción.
Está prohibido conducir con presencia de drogas en el organismo. Se exceptúan las sustancias utilizadas bajo prescripción facultativa y con finalidad terapéutica, siempre que el conductor esté en condiciones de conducir con diligencia, precaución y sin distracciones.
Algunos medicamentos, incluso sin receta, pueden producir somnolencia, mareos o reducción de reflejos. Debe consultarse el apartado de conducción del prospecto y seguir las indicaciones del médico o farmacéutico. Si afectan a la capacidad de conducir, no se debe conducir ni modificar el tratamiento por cuenta propia.
6. Causas imputables al vehículo

La respuesta del vehículo condiciona el resultado de las decisiones del conductor. Por ello, la seguridad depende tanto de las capacidades y el estado del conductor como del funcionamiento del vehículo.
Si el vehículo no se encuentra en buenas condiciones, puede aumentar el riesgo de accidente o agravarse sus consecuencias. Los fallos mecánicos pueden combinarse con errores humanos o con una vía en malas condiciones; no deben considerarse irrelevantes.
Es importante para evitar un fallo del vehículo mantenerlo en buenas condiciones, no sobrecargarlo y repartir la carga correctamente para aumentar la vida del vehículo y que este sea seguro.
6.1 Mantenimiento preventivo
- Revisar periódicamente los neumáticos, su presión y su estado.
- Mantener en buen estado los frenos, la dirección y la suspensión.
- Comprobar el alumbrado, los limpiaparabrisas y la limpieza de los cristales.
- Atender los avisos de avería y seguir el mantenimiento indicado por el fabricante.
Disponer de una ITV vigente no sustituye la obligación de conservar el vehículo en condiciones seguras entre inspecciones.
7. Causas imputables a la vía

Para evitar accidentes, el conductor debe mantener un margen de seguridad entre su capacidad de respuesta y las exigencias de la vía y del entorno donde se desarrolla la circulación.
7.1 Riesgos relacionados con la vía y el entorno
El pavimento deteriorado, la presencia de agua, hielo, gravilla u otros obstáculos, las curvas de visibilidad reducida, las obras y una señalización insuficiente pueden aumentar la dificultad de la conducción.
Ante estas circunstancias se debe reducir la velocidad, aumentar la separación y evitar maniobras bruscas. Si no es posible continuar con seguridad, hay que buscar un lugar permitido y seguro para detenerse.