35. La conducción nocturna y en condiciones adversas

1. Conceptos básicos 2. Requisitos administrativos para conducir un vehículo a motor 3. El conductor, los demás usuarios y la prioridad de paso 4. Progresión normal y sentido de circulación 5. Placas, señales y distintivos en el automóvil 6. Conducción, económica y circunstancias del medio ambiente 7. Preparación y desarrollo de un viaje 8. Factores concernientes a la carga y personas transportados 9. Normas generales de las señales de circulación 10. Señales verticales de tráfico - Actualizado en 2026 11. Marcas viales 12. Los semáforos 13. Otros dispositivos de señalización en el vehículo 14. Señalización circunstancial que modifica la utilización de la vía y señales 15. La velocidad 16. Mandos y reglajes del automóvil 17. La visibilidad y elementos transparentes del vehículo 18. Dispositivos de iluminación en los vehículos 19. Los neumáticos y la adherencia 20. Los frenos y su utilización 21. Funcionamiento y mantenimiento del automóvil 22. Accesorios, repuestos y herramientas. Inspecciones periódicas 23. Los Adelantamientos 24. Cambio de sentido y marcha atrás 25. Detención, parada y estacionamiento 26. Maniobras de incorporación a la circulación y desplazamientos laterales 27. Prioridad de paso, intersecciones, pasos a nivel y puentes móviles 28. Inmovilización de los vehículos por los agentes de la circulación 29. Señales y órdenes de los agentes de circulación 30. Vehículos especiales y Vehículos de Movilidad Personal 31. Los peligros concretos de la vía y su señalización 32. Factores que disminuyen las aptitudes del conductor 33. La seguridad pasiva 34. Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor (ADAS) 35. La conducción nocturna y en condiciones adversas 36. La conducción en autopistas y autovías 37. Elementos que intervienen en los accidentes de circulación 38. Comportamiento en caso de accidente

La conducción nocturna y en condiciones adversas

Durante la conducción nocturna se deben tomar precauciones adicionales, ya que la oscuridad dificulta la visibilidad de los objetos y las distancias.

Para ver bien por la noche es necesario tener una buena visibilidad, con cristales limpios para evitar reflejos, y tener una buena iluminación.

Es importante hacer el uso adecuado de las luces sin deslumbrar al resto de usuarios de la vía.

Las luces del vehículo no se utilizan únicamente para ver, sino también para ser vistos por los demás. Para ello se deberán llevar encendidas las luces que correspondan entre el ocaso y la salida del sol.

No es conveniente retrasar su puesta en marcha ni adelantar su apagado para ahorrar.

Para su correcto funcionamiento, deberemos cuidar de las luces y dispositivos de alumbrado del vehículo. Utilizaremos las luces de posición, las de estacionamiento y las de emergencia en los supuestos que correspondan, sin confundir sus funciones: las de emergencia advierten de un peligro y no sustituyen al alumbrado necesario para circular.

Durante la noche las luces del vehículo deberán iluminar de manera eficaz sin llegar a deslumbrar.

Es por ello que la velocidad a la que circulemos debe permitir percibir bien los obstáculos, tener tiempo de reaccionar y detener el vehículo dentro de la zona iluminada en caso de necesidad.

Alumbrado y visibilidad durante la noche

  • En poblado se utiliza la luz de corto alcance o de cruce, junto con las luces de posición.
  • Fuera de poblado, en vías insuficientemente iluminadas, un vehículo equipado con luz de largo alcance que circule a más de 40 km/h debe utilizarla, salvo cuando corresponda cambiar a cruce, especialmente para evitar deslumbramientos.
  • Las luces de posición por sí solas no son suficientes para circular de noche. Las luces de circulación diurna tampoco sustituyen al alumbrado reglamentario.
  • El encendido automático debe supervisarse: el conductor sigue siendo responsable de utilizar las luces adecuadas.

1. El deslumbramiento

Uno de los principales peligros en la circulación nocturna es el deslumbramiento, que puede producirse por no sustituir las luces de largo alcance por las de corto alcance cuando corresponde o por una orientación incorrecta del haz luminoso.

Para evitar el deslumbramiento el conductor debe mantener las luces bien regladas en todo momento, distribuir correctamente la carga y sustituir la luz de largo alcance por la de corto alcance cuando sea necesario.

El cambio debe realizarse tan pronto como exista la posibilidad de deslumbrar a otros usuarios, incluidos los que circulan delante y pueden recibir la luz a través de sus retrovisores. Debemos hacerlo aunque el conductor que viene de frente no cambie sus luces.

Cómo actuar si nos deslumbran

Debemos reducir la velocidad lo necesario, incluso hasta detenernos si resulta preciso para evitar un accidente. Conviene no mirar directamente a los faros y tomar como referencia el borde derecho de la calzada, manteniendo la trayectoria sin movimientos bruscos.

2. Adelantamientos en la conducción nocturna

El adelantamiento resulta más peligroso durante la noche que durante el día, porque es más difícil apreciar las distancias y las velocidades. Solo debe iniciarse si hay visibilidad y espacio suficientes para completarlo con seguridad, sin superar el límite de velocidad.

Para mejorar la visibilidad durante la noche, el conductor del vehículo adelantado debe facilitar el adelantamiento cambiando las luces de largo alcance por las de corto alcance en cuanto puedan deslumbrar al conductor que le adelanta. Solo podrá restablecerlas cuando no exista ese riesgo.

El conductor que adelanta tampoco debe deslumbrar por los retrovisores al vehículo que le precede. Una vez rebasado, podrá utilizar la luz de carretera si corresponde y no deslumbra a otros usuarios. El vehículo adelantado no debe aumentar su velocidad.

3. Alumbrado en curvas y otras precauciones

Cuando dos vehículos se crucen en una curva cerrada, el conductor que la encuentre a su derecha suele ser el primero que debe sustituir la luz de largo alcance por la de corto alcance, ya que su haz luminoso puede dirigirse hacia el vehículo que se aproxima.

Por su parte, el conductor que encuentra la curva a la izquierda puede mantener la luz de largo alcance mientras su haz se proyecte fuera de la trayectoria del otro vehículo y no exista riesgo de deslumbramiento. En cualquier caso, ambos deben cambiar a cruce en cuanto puedan deslumbrar, con independencia del sentido de la curva.

Otras precauciones a tener en cuenta cuando se circule durante la noche son no utilizar gafas oscuras, llevar únicamente las luces reglamentarias y prestar atención al sueño. Ante los primeros síntomas de somnolencia, debemos detenernos en un lugar seguro, como un área de servicio, y descansar o dormir antes de continuar.

4. La conducción en condiciones meteorológicas adversas

4.1 La conducción con lluvia

La lluvia puede influir negativamente en la conducción, ya que la calzada se vuelve más deslizante y el conductor debe adoptar las precauciones necesarias para evitar que el vehículo patine.

La caída de las primeras gotas de lluvia es un momento especialmente peligroso, ya que el agua se mezcla con el polvo y la grasa del firme y lo convierte en una superficie muy deslizante. La lluvia abundante también puede crear riesgos graves por acumulación de agua y pérdida de visibilidad.

Las medidas que el conductor debe tener en cuenta a la hora de conducir con lluvia incluyen el mantenimiento correcto de los neumáticos, especialmente la presión y el dibujo.

De esta manera se evita circular con neumáticos desgastados que evacúen mal el agua y pierdan adherencia. En los turismos, la profundidad mínima legal de las ranuras principales es de 1,6 mm; llegar a ese límite no garantiza un buen comportamiento en cualquier condición de lluvia.

Si los frenos se han mojado, por ejemplo al pasar por un charco, debemos comprobar su eficacia cuando pueda hacerse con seguridad, accionando suavemente el pedal y sin perjudicar a los demás usuarios. La humedad puede reducir temporalmente su capacidad de frenado.

Durante la conducción con lluvia las frenadas serán suaves y progresivas, y se harán con mayor antelación que en condiciones normales. La distancia de frenado aumenta y puede llegar a duplicarse o más, según la velocidad, el agua acumulada, el pavimento y los neumáticos. También debemos aumentar la distancia de seguridad.

4.1.1 El aquaplaning

Cuando se acumula una capa de agua en la calzada, puede llegar a superar la cantidad que los neumáticos son capaces de desalojar a través de su dibujo.

Cuando este fenómeno se produce, los neumáticos pierden el contacto con el pavimento y el vehículo planea sobre el agua, reduciéndose o perdiéndose el control de la dirección y la eficacia del frenado.

Esta circunstancia recibe el nombre de aquaplaning. Para evitarlo moderaremos la velocidad y mantendremos los neumáticos en buen estado y con la presión recomendada. El riesgo aumenta con la velocidad, la profundidad del agua y el desgaste del dibujo.

Si se produce aquaplaning, debemos levantar suavemente el pie del acelerador, sujetar el volante con firmeza y evitar frenazos o giros bruscos hasta recuperar la adherencia.

Cuando existan charcos en la calzada, debemos evitar atravesarlos si podemos hacerlo sin maniobras bruscas ni invadir peligrosamente otro carril. Si no es posible y se trata de una acumulación superficial de agua, moderaremos la velocidad antes de entrar para mantener la estabilidad y evitar salpicar a los peatones.

Tramos inundados y corrientes de agua

Si encontramos un tramo de la vía totalmente anegado de agua, no debemos intentar atravesarlo, aunque conduzcamos un todoterreno. No podemos conocer con seguridad la profundidad, el estado del firme ni la fuerza de la corriente. Debemos buscar una ruta alternativa y respetar los cortes de tráfico y las indicaciones de las autoridades.

Ante una lluvia torrencial que impida continuar con seguridad, es conveniente interrumpir el viaje hasta que cese o disminuya su intensidad. Debemos hacerlo en un lugar permitido, seguro y alejado de cauces, zonas inundables y puntos bajos, evitando detenernos en la calzada o en el arcén salvo emergencia.

4.1.2 Medidas para mejorar la visibilidad con lluvia

La lluvia dificulta la visibilidad de la vía, reduciendo la luminosidad a través del parabrisas y la luneta, y con el vaho en los espejos del vehículo.

Cuando la lluvia disminuya sensiblemente la visibilidad, es obligatorio utilizar el alumbrado correspondiente, también de día. La luz de corto alcance o de cruce es la opción habitual; las luces diurnas por sí solas no bastan. El artículo 106 del Reglamento General de Circulación permite utilizar la antiniebla delantera o la luz de corto o largo alcance, respetando las demás normas de alumbrado y evitando deslumbramientos.

Con lluvia intensa puede utilizarse la luz antiniebla delantera, si el vehículo dispone de ella. La antiniebla trasera debe encenderse cuando la lluvia sea muy intensa y las condiciones sean especialmente desfavorables; debe apagarse cuando dejen de darse esas condiciones para no deslumbrar.

Se deben mantener siempre los cristales limpios para ver correctamente, y poner en marcha los limpiaparabrisas para apartar el agua y ver la vía.

Para evitar el vaho en el interior del parabrisas accionaremos la calefacción y el sistema de ventilación del vehículo, dirigiendo el aire hacia el cristal. El aire acondicionado ayuda a deshumidificar; también debemos utilizar el desempañado de la luneta cuando sea necesario.

Las salpicaduras de barro que pudieran aparecer ocasionalmente al cruzar con otro vehículo, deberán ser previstas con antelación para que no afecten a la visibilidad.

4.2 La conducción con nieve

Al caer los primeros copos de nieve, la conducción se vuelve muy peligrosa al mezclarse estos con el polvo y la grasa del asfalto y convertirlo en altamente deslizante.

Lo mismo ocurre cuando la nieve acaba de caer y forma una capa blanda que hace que el vehículo pueda derrapar.

Si la nieve por el contrario se congela sus efectos serán parecidos a los del hielo deslizando al vehículo.

Si la nieve es intensa se corre el peligro de reducir la adherencia de los neumáticos, y perder visibilidad.

4.2.1 Medidas para mejorar la adherencia con nieve

En las vías nevadas se debe de conducir de forma suave sin dar fuertes bandazos y utilizando el freno y el acelerador con delicadeza para no derrapar.

También debemos cuidar el estado de frenos y neumáticos vigilando la presión de estos últimos.

Debemos aumentar la distancia de seguridad y utilizar cadenas, dispositivos antideslizantes autorizados o neumáticos especiales adecuados cuando sean exigidos. Las cadenas se montan, como mínimo, sobre una rueda motriz a cada lado del mismo eje, siguiendo las instrucciones del fabricante.

Puede ser útil seguir las huellas dejadas por otros vehículos si ofrecen mejor adherencia y no están heladas. Debemos evitar adelantamientos innecesarios. Si hay que retirar nieve del vehículo o colocar cadenas, debemos detenernos en un lugar seguro y no exponernos al tráfico.

Antes de entrar en una curva debemos reducir la velocidad con suavidad y elegir una marcha adecuada, evitando frenazos, aceleraciones o cambios de dirección bruscos dentro de ella.

Para evitar que las ruedas patinen al iniciar la marcha, conviene mantenerlas rectas y acelerar suavemente. En vehículos con cambio manual puede resultar útil arrancar en segunda, si el fabricante lo permite, soltando el embrague de forma progresiva. En los automáticos se seguirán las indicaciones del fabricante y se utilizará el modo de nieve si existe.

Las pendientes deberemos subirlas lentamente y con una velocidad sostenida, utilizando una relación de marchas lo más larga posible que permita avanzar sin que el motor se quede sin fuerza ni patinen las ruedas.

Las pendientes descendentes deben bajarse muy lentamente, con una marcha que permita aprovechar el freno motor de forma suave. Si es necesario utilizar el freno de servicio, se hará progresivamente. No debemos bajar en punto muerto ni con el embrague pisado.

Circulación con nieve en autopistas y autovías

Cuando las condiciones de la calzada a causa de la nieve dificulten la circulación, está prohibido adelantar y es obligatorio circular por el carril situado más a la derecha. En tramos con tres o más carriles por sentido también puede utilizarse el contiguo, dejando libres los restantes carriles de la izquierda para vehículos de emergencia y quitanieves.

4.2.2 Medidas para mejorar la visibilidad con nieve

Cuando la nieve se deposita en el parabrisas o en las luces, la visibilidad se reduce. Antes de iniciar la marcha debemos retirar la nieve y el hielo de los cristales, retrovisores, luces y demás zonas que afecten a la seguridad. Durante el trayecto utilizaremos los limpiaparabrisas y lavaparabrisas cuando sea necesario y no estén bloqueados por hielo.

Con temperaturas bajas debemos utilizar líquido lavaparabrisas adecuado para el frío y la temperatura prevista, siguiendo las instrucciones del fabricante. No debe añadirse al depósito del lavaparabrisas el anticongelante destinado al circuito de refrigeración del motor.

Con nevada que reduzca sensiblemente la visibilidad es obligatorio utilizar el alumbrado correspondiente, tanto de día como de noche; normalmente se utiliza la luz de corto alcance o de cruce. La antiniebla delantera puede emplearse con nevada, mientras que la trasera debe utilizarse cuando la nevada sea fuerte y las condiciones especialmente desfavorables.

Tras la nevada, la luz reflejada por la nieve puede ser muy intensa, por lo que el conductor puede utilizar gafas de sol adecuadas para conducir durante el día. Debe quitárselas cuando disminuya la luminosidad.

4.2.3 Niveles de dificultad de la circulación con nieve

Existen diversos niveles de dificultad en la circulación con nieve según la intensidad de la nevada o el estado de la calzada.

  • Nivel verde: Comienza a nevar. No se deben superar los 100 km/h en autopistas y autovías ni los 80 km/h en el resto de carreteras, respetando siempre cualquier límite inferior. Se debe extremar la prudencia y evitar los puertos. Los camiones deben circular por la derecha y no adelantar.
  • Nivel amarillo: La calzada empieza a quedar parcialmente cubierta de nieve. No pueden circular camiones ni vehículos articulados. Los turismos y autobuses no deben superar los 60 km/h. Debemos aumentar la distancia de seguridad y evitar maniobras bruscas.
  • Nivel rojo: La carretera está cubierta de nieve y la circulación es muy difícil. Es obligatorio utilizar cadenas, dispositivos antideslizantes autorizados o neumáticos especiales adecuados, y no superar los 30 km/h. No pueden circular autobuses, camiones ni vehículos articulados.
  • Nivel negro: La carretera resulta intransitable y está prohibida la circulación. Existe riesgo de quedar atrapados durante un largo periodo de tiempo; no debemos intentar continuar.

Estos niveles describen las restricciones e indicaciones de vialidad invernal. Debemos respetar las órdenes de los agentes, los paneles y la señalización del tramo. Las velocidades indicadas no son velocidades que haya que alcanzar: pueden ser excesivas si la adherencia o la visibilidad son peores.

4.3 La conducción con hielo

La conducción con la calzada helada es muy peligrosa, ya que el hielo es altamente deslizante y nos obliga a extremar las precauciones.

Si la helada se ha producido durante la noche, es posible que tengamos problemas para arrancar el vehículo o para ver bien a través de los cristales por la escarcha.

No deberemos iniciar la marcha tras una helada hasta que se haya eliminado el hielo de los cristales y recuperado una visibilidad suficiente. Utilizaremos un rascador adecuado o un producto descongelante específico, sin echar agua caliente sobre el vidrio.

Se debe prever la existencia de hielo en zonas como badenes, lugares sombríos, puentes y tramos cercanos a cursos de agua. Puede haber placas de hielo aunque el termómetro del vehículo indique una temperatura ligeramente superior a 0 °C.

Otros indicios son la existencia de señales de peligro de calzada deslizante o notar la dirección del vehículo demasiado suave como si flotara.

4.3.1 Medidas para mejorar la adherencia con hielo

Se deberán seguir las mismas indicaciones que cuando la calzada está nevada.

La distancia de frenado puede llegar a ser diez veces la de un pavimento seco, e incluso mayor según las condiciones. Por ello debemos reducir mucho la velocidad y aumentar la distancia de seguridad; no existe una distancia fija que garantice la detención sobre cualquier placa de hielo.

Si pisamos una placa de hielo, debemos levantar suavemente el pie del acelerador y evitar frenazos y movimientos bruscos del volante. Cuando recuperemos la adherencia, corregiremos la trayectoria progresivamente.

4.3.2 Utilización de neumáticos especiales, cadenas y clavos

Ningún elemento de los neumáticos garantiza una seguridad total ante un pavimento afectado por lluvia, hielo o nieve.

Con neumáticos especiales adecuados mejora la adherencia. Los neumáticos de nieve previstos por la normativa llevan el marcado M+S, M&S o M.S junto con el pictograma 3PMSF, una montaña de tres picos con un copo de nieve. El marcado M+S por sí solo no acredita el cumplimiento de los actuales requisitos para neumáticos de nieve extrema.

Para cumplir las restricciones de movilidad invernal mediante neumáticos especiales, los vehículos de MMA no superior a 3.500 kg deben llevar neumáticos certificados 3PMSF en todos sus ejes. En un turismo convencional, esto significa equipar las cuatro ruedas.

Los neumáticos deben ser compatibles con el vehículo y respetar sus requisitos de carga y velocidad. Si se monta un neumático especial con código de velocidad inferior al indicado en la ficha técnica en los supuestos admitidos, debe recordarse al conductor su velocidad límite en un lugar visible.

Los neumáticos con clavos son un equipamiento específico para condiciones de hielo. Su utilización debe ajustarse a la homologación del neumático, a las indicaciones del fabricante y a las restricciones de circulación aplicables; no deben considerarse una solución de uso general para cualquier pavimento.

Las cadenas y otros dispositivos antideslizantes permiten mejorar la motricidad sobre nieve o hielo, siempre que sean adecuados para el vehículo y se utilicen correctamente.

Las cadenas o dispositivos antideslizantes autorizados se colocan, como mínimo, sobre una rueda a cada lado del mismo eje motor. No existe una obligación general de poner cadenas en las cuatro ruedas. En vehículos de tracción total debemos seguir las instrucciones del fabricante sobre su colocación. Se retirarán cuando deje de ser necesario su uso y no se debe circular con ellas sobre pavimento limpio.

No deben utilizarse para realizar desplazamientos prolongados sobre asfalto sin nieve o hielo. Existen cadenas metálicas y dispositivos textiles: deben ser compatibles con el vehículo y estar autorizados para ese uso. Se respetará la velocidad máxima indicada por el fabricante y cualquier limitación más restrictiva del tramo.

Existen sprays químicos comercializados como ayudas de adherencia, pero su efecto es limitado y no sustituyen a las cadenas, a otros dispositivos antideslizantes autorizados ni a los neumáticos especiales cuando estos sean exigibles.

La señal R-412, Cadenas para nieve, obliga a no continuar sin cadenas para nieve u otros dispositivos antideslizantes autorizados que actúen al menos en una rueda a cada lado del mismo eje motor, o sin neumáticos especiales de nieve.

La señal R-412b, Neumáticos de invierno, obliga a no continuar sin neumáticos especiales de invierno. Su significado es distinto al de la R-412: llevar únicamente cadenas no sustituye la exigencia específica de neumáticos de invierno.

Como preparación para un viaje invernal, es recomendable llevar el equipamiento antideslizante adecuado, ropa de abrigo, una linterna, agua y el teléfono cargado, además de combustible suficiente o una carga adecuada de la batería de tracción. Debemos consultar antes la previsión meteorológica y el estado de las carreteras. Estas recomendaciones no equivalen a una obligación general de llevar cadenas durante todo el invierno.

4.4 La conducción con niebla

La niebla reduce la visibilidad y, cuando es muy densa, puede llegar a hacerla prácticamente nula. Además, la humedad que deposita sobre la calzada puede reducir la adherencia y favorecer el deslizamiento de las ruedas.

4.4.1 Medidas para mejorar la visibilidad con niebla

Con niebla que reduzca sensiblemente la visibilidad es obligatorio utilizar el alumbrado correspondiente. La luz de corto alcance y la luz de cruce son la misma luz y constituyen la opción habitual para circular en estas condiciones.

Las luces de largo alcance suelen empeorar la visión con niebla, porque su luz se refleja en las gotas y produce un efecto de pantalla. Debemos evitar utilizarlas cuando dificulten la visibilidad o puedan deslumbrar.

La luz antiniebla delantera puede utilizarse con niebla, sin necesidad de que sea muy espesa, ya que ilumina una zona más ancha y próxima al vehículo. La antiniebla trasera debe encenderse cuando la niebla sea espesa y apagarse cuando deje de ser necesaria.

Es recomendable también aumentar la distancia de seguridad ya que no se puede ver correctamente ni la calzada ni los obstáculos que nos vamos a encontrar.

Como norma general deberemos reducir la velocidad, moderándola para ver mejor y regulándola en función del espesor de la niebla.

No debemos adelantar cuando la visibilidad disponible no permita realizar la maniobra con seguridad. Las marcas viales pueden ayudarnos a seguir la trayectoria, pero no debemos acercarnos al vehículo precedente para utilizar sus luces como única referencia.

4.4.2 Niebla-humo

Si la niebla se mezclara con los humos del ambiente los efectos negativos de aquella, se multiplicarán hasta hacer que la visibilidad sea prácticamente nula.

Con niebla y humo debemos utilizar el alumbrado correspondiente, normalmente la luz de cruce y, si procede, la antiniebla delantera. La antiniebla trasera se utilizará cuando las condiciones sean especialmente desfavorables, como niebla espesa o nubes densas de humo.

4.4.3 Detenciones y paradas

Si necesitamos detenernos en un lugar con niebla, debemos buscar una zona segura fuera de la calzada, señalizar la maniobra con antelación y no invadir la zona destinada a peatones. En autopistas y autovías solo se debe parar o estacionar en los lugares habilitados, salvo una emergencia.

Si el vehículo queda inmovilizado en la calzada o el arcén con visibilidad reducida, deben mantenerse las luces de posición y, cuando corresponda, las de emergencia y el resto de la señalización reglamentaria. En caso de avería o accidente de un turismo matriculado en España, la señal de preseñalización de peligro exigida es la V-16 conectada y certificada.

4.5 La conducción con viento

Si el viento sopla de frente, aumenta la resistencia al avance y puede elevar el consumo de combustible. Cuando es fuerte también puede dificultar la conducción, por lo que no debe considerarse inofensivo.

Si el viento sopla por detrás, puede favorecer el avance y modificar la velocidad del vehículo. Debemos vigilarla y adaptar la conducción, sin confiar en que esta situación mejore siempre la seguridad o el consumo.

Si el viento sopla de lado, la conducción se convierte en peligrosa, y su peligrosidad dependerá de la fuerza del viento que sople en cada momento.

En caso de fuerte viento lateral se debe reducir la velocidad y corregir las desviaciones para mantener recta la trayectoria del vehículo.

Cuanto mayor sea la fuerza del viento lateral, más importante será reducir la velocidad y utilizar una marcha adecuada para mantener el control. Una relación de marchas corta no aumenta por sí sola la adherencia de los neumáticos.

Para corregir las desviaciones debemos sujetar el volante con ambas manos y realizar correcciones suaves, adaptadas a la fuerza y dirección del viento. Un giro brusco puede provocar un bandazo.

Se debe tener especial precaución cuando el viento es racheado, ya que la dirección puede cambiar de imprevisto.

La señal P-29 advierte del peligro de viento transversal frecuente. La manga de viento instalada junto a la vía permite apreciar el sentido y la intensidad aproximada del viento; el dibujo de la señal no indica por sí mismo la dirección real de una racha.

Una manga caída indica poco viento. Cuanto más extendida y próxima a la horizontal esté, mayor será su intensidad; su extremo estrecho apunta hacia donde se desplaza el aire.

Se ha de tener especial precaución en los puentes, a la hora de adelantar y en los cruces con otros vehículos.

Al adelantar a un vehículo voluminoso puede producirse un efecto pantalla: si este nos protege del viento, la fuerza lateral disminuye mientras estamos a su altura y reaparece al rebasarlo. Debemos prever ambos cambios y corregir suavemente la trayectoria, sin realizar maniobras bruscas.

Con fuerte viento conviene llevar las ventanillas cerradas y asegurar correctamente la carga. La carga transportada en la baca puede aumentar la superficie expuesta al viento y perjudicar la estabilidad, especialmente si es voluminosa.

Si se circula arrastrando un remolque, se debe reducir la velocidad y extremar la precaución. La carga debe estar bien distribuida y sujeta. No deben improvisarse cortavientos ni modificaciones: cualquier accesorio debe ser adecuado y estar autorizado cuando corresponda.

Las motocicletas y los ciclomotores son especialmente vulnerables al fuerte viento lateral, por lo que deben reducir la velocidad y extremar la precaución. También pueden verse muy afectados los vehículos altos, los que llevan carga voluminosa y los conjuntos con remolque.

4.6 La conducción con sol

Para proteger los ojos de los rayos del sol es conveniente usar gafas de sol adecuadas para conducir, aunque no sean obligatorias, orientar el parasol y moderar la velocidad. Debemos extremar la precaución al amanecer y al atardecer, cuando el sol está más bajo.

Es muy conveniente mantener los cristales del parabrisas limpios. Si el deslumbramiento impide ver con seguridad, debemos reducir la velocidad e incluso detenernos cuando resulte necesario, evitando maniobras bruscas.

677 64 10 04